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10 años de Helen Doron English Oliva

Hoy es nuestra última parada en nuestro recorrido por los centros Helen Doron English que han cumplido 10 años; y nos toca viajar hasta Oliva, un pequeño pueblo valenciano de 25.000 habitantes en el que hace 10 años se inaguró una pequeña escuela que, año tras año, es cada vez más grande.

Nuestra compañera Gemma Fullana nos abre las puertas de su centro Helen Doron English Oliva en esta entrevista para contarnos un poco más.

Hola, Gema.

¿Cómo fue tu primer contacto con Helen Doron English?

Fue en 2012. Estaba pensando en dar un giro radical a mi profesión (soy periodista) y tecleé en el buscador las palabras “inglés” y “niños”, dos de mis grandes pasiones. Me encontré con Helen Doron English y su escuela en Gandia y me acerqué a preguntar. Me entusiasmó su metodología, especialmente la formación del profesorado, y me apunté casi al instante, como profesora independiente. Me encantó comprobar su efectividad desde el primer día. Mi hija entonces tenía 3 años, y casi aprendió a cantar las canciones de los cursos antes que yo, mientras preparaba mis presentaciones para el Teacher Training Course.

¿Cómo surgió la oportunidad de tener tu propio centro?

El mismo año 2012 comencé a dar clases en las escuelas de Gandia y Oliva. Así conocí el centro de Oliva, que había empezado su actividad el curso anterior. Al año siguiente decidí establecerme por mi cuenta, siempre dentro de la marca Helen Doron English, dando clases en casa (vivimos en Miramar) y también en dos colegios como actividad extraescolar: en el CEIP Oliveretes, de Miramar, y en el Colegio Santa Ana, de Villalonga, otra población cercana. La experiencia fue buenísima, tanto en casa como en los coles. Así que cuando me ofrecieron quedarme con la escuela de Oliva, en 2016, porque la anterior directora quería traspasarla, tampoco lo pensamos mucho. Mi pareja, Sergi, ya se encargaba en casa de todo el trabajo administrativo, así que sólo nos trasladábamos, y además, con posibilidad de crecer. Y lo mejor fue que también lo hicieron la mayoría de mis alumnos de casa, incluso alguno de los coles. Precisamente este año ha empezado sus clases en Oliva la hermana pequeña de una alumna del cole de Villalonga, fantástico.

¿Cuál ha sido vuestra evolución en estos 10 años?

La verdad es que emociona pensarlo. Tanto a nivel personal como profesional. Hemos crecido muchísimo, ¡y aprendido! Por ejemplo estos dos últimos cursos, quien nos iba a decir hace unos pocos años que impartiríamos clases online con la mayor naturalidad del mundo, con una ‘lesson plan’ en PowerPoint, etc. Aunque si hablamos de números, podemos decir que hoy el centro de Oliva ha triplicado su número de alumnos respecto al mes de octubre de 2016, cuando nosotros llegamos. Pero esto no es lo más importante. Lo mejor es el inglés de mi hija, por ejemplo, con 12 años y superando pruebas B1 sin dificultad. Y con un acento maravilloso. Como el de mis primeros alumnos, todavía con nosotros. Verlos crecer, evolucionar, hablar inglés de forma tan fluida, conocer a sus maravillosas familias… sin duda es la mejor parte.

¿Seguís teniendo alumnos que empezaron con vosotros hace 10 años? 

¡Claro que sí! Pau, Daniela, Maria, Leyre, Mireia, Miguel, Nuria, Edurne, Paula, Dani… están con nosotros desde Miramar. Y ahora sus hermanos pequeños también. Y del primer año en Oliva también tenemos alumnos: Mar, Àlex, Àfrica, Asier… ¡son mis nenes! Aunque ya sean más altos que yo… Siempre les digo a sus padres que no seré su madre, pero un trocito mío, sí que lo son.

¿Qué es lo que más te gusta y te hace disfrutar en el día a día?

En mi caso, las clases, sin ninguna duda. Me gustan los niños desde siempre, pero nunca había pensado que disfrutaría tanto enseñando, ¡y aprendiendo! Porque de los niños se aprende un montón, sólo hay que escucharles, prestarles atención. Me encantan especialmente las clases de los más pequeños, oírles decir sus primeras palabras, ¡y que sean en inglés! Eso no tiene precio. Y cantar como si no hubiera un mañana, la verdad es que es muy divertido.

En el caso de Sergi, mi pareja, sin duda la mejor parte es el contacto con las familias. Le encanta. Y también con los niños. Siempre nos han encantado, así que disfrutamos un montón de estar rodeados de peques a todas horas.

Para terminar, ¿podrías contarnos alguna anécdota especial de todos estos años?

Cuesta elegir una… Sí diré que tenemos un porcentaje altísimo de padres profesores, o de alumnos que vienen por recomendación de otros alumnos, lo cual indica la calidad de nuestro método de enseñanza del inglés. Pero anéctodas con los niños tenemos un montón… Nenes que han viajado a Inglaterra y han dejado a sus padres con la boca abierta cuando les han oido hablar en inglés. O que les han corregido cuando les han querido contar un cuento en inglés… Nenes que pasan en verano a vernos, aunque no tengan clase. Abuelas que nos preguntan qué significa “ball” o “dog”: “es que mi nieto me pedía la ‘ball’ y no sé lo que es”. Los Best Friends Forever que han nacido en nuestras clases. Los amigos de mi hija que ha conocido en clase. Regalos improvisados de los alumnos, sus muestras de cariño… ¡imposible elegir!

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10 años de Helen Doron English Oliva

Hoy es nuestra última parada en nuestro recorrido por los centros Helen Doron English que han cumplido 10 años; y nos toca viajar hasta Oliva, un pequeño pueblo valenciano de 25.000 habitantes en el que hace 10 años se inaguró una pequeña escuela que, año tras año, es cada vez más grande.

Nuestra compañera Gemma Fullana nos abre las puertas de su centro Helen Doron English Oliva en esta entrevista para contarnos un poco más.

Hola, Gema.

¿Cómo fue tu primer contacto con Helen Doron English?

Fue en 2012. Estaba pensando en dar un giro radical a mi profesión (soy periodista) y tecleé en el buscador las palabras “inglés” y “niños”, dos de mis grandes pasiones. Me encontré con Helen Doron English y su escuela en Gandia y me acerqué a preguntar. Me entusiasmó su metodología, especialmente la formación del profesorado, y me apunté casi al instante, como profesora independiente. Me encantó comprobar su efectividad desde el primer día. Mi hija entonces tenía 3 años, y casi aprendió a cantar las canciones de los cursos antes que yo, mientras preparaba mis presentaciones para el Teacher Training Course.

¿Cómo surgió la oportunidad de tener tu propio centro?

El mismo año 2012 comencé a dar clases en las escuelas de Gandia y Oliva. Así conocí el centro de Oliva, que había empezado su actividad el curso anterior. Al año siguiente decidí establecerme por mi cuenta, siempre dentro de la marca Helen Doron English, dando clases en casa (vivimos en Miramar) y también en dos colegios como actividad extraescolar: en el CEIP Oliveretes, de Miramar, y en el Colegio Santa Ana, de Villalonga, otra población cercana. La experiencia fue buenísima, tanto en casa como en los coles. Así que cuando me ofrecieron quedarme con la escuela de Oliva, en 2016, porque la anterior directora quería traspasarla, tampoco lo pensamos mucho. Mi pareja, Sergi, ya se encargaba en casa de todo el trabajo administrativo, así que sólo nos trasladábamos, y además, con posibilidad de crecer. Y lo mejor fue que también lo hicieron la mayoría de mis alumnos de casa, incluso alguno de los coles. Precisamente este año ha empezado sus clases en Oliva la hermana pequeña de una alumna del cole de Villalonga, fantástico.

¿Cuál ha sido vuestra evolución en estos 10 años?

La verdad es que emociona pensarlo. Tanto a nivel personal como profesional. Hemos crecido muchísimo, ¡y aprendido! Por ejemplo estos dos últimos cursos, quien nos iba a decir hace unos pocos años que impartiríamos clases online con la mayor naturalidad del mundo, con una ‘lesson plan’ en PowerPoint, etc. Aunque si hablamos de números, podemos decir que hoy el centro de Oliva ha triplicado su número de alumnos respecto al mes de octubre de 2016, cuando nosotros llegamos. Pero esto no es lo más importante. Lo mejor es el inglés de mi hija, por ejemplo, con 12 años y superando pruebas B1 sin dificultad. Y con un acento maravilloso. Como el de mis primeros alumnos, todavía con nosotros. Verlos crecer, evolucionar, hablar inglés de forma tan fluida, conocer a sus maravillosas familias… sin duda es la mejor parte.

¿Seguís teniendo alumnos que empezaron con vosotros hace 10 años? 

¡Claro que sí! Pau, Daniela, Maria, Leyre, Mireia, Miguel, Nuria, Edurne, Paula, Dani… están con nosotros desde Miramar. Y ahora sus hermanos pequeños también. Y del primer año en Oliva también tenemos alumnos: Mar, Àlex, Àfrica, Asier… ¡son mis nenes! Aunque ya sean más altos que yo… Siempre les digo a sus padres que no seré su madre, pero un trocito mío, sí que lo son.

¿Qué es lo que más te gusta y te hace disfrutar en el día a día?

En mi caso, las clases, sin ninguna duda. Me gustan los niños desde siempre, pero nunca había pensado que disfrutaría tanto enseñando, ¡y aprendiendo! Porque de los niños se aprende un montón, sólo hay que escucharles, prestarles atención. Me encantan especialmente las clases de los más pequeños, oírles decir sus primeras palabras, ¡y que sean en inglés! Eso no tiene precio. Y cantar como si no hubiera un mañana, la verdad es que es muy divertido.

En el caso de Sergi, mi pareja, sin duda la mejor parte es el contacto con las familias. Le encanta. Y también con los niños. Siempre nos han encantado, así que disfrutamos un montón de estar rodeados de peques a todas horas.

Para terminar, ¿podrías contarnos alguna anécdota especial de todos estos años?

Cuesta elegir una… Sí diré que tenemos un porcentaje altísimo de padres profesores, o de alumnos que vienen por recomendación de otros alumnos, lo cual indica la calidad de nuestro método de enseñanza del inglés. Pero anéctodas con los niños tenemos un montón… Nenes que han viajado a Inglaterra y han dejado a sus padres con la boca abierta cuando les han oido hablar en inglés. O que les han corregido cuando les han querido contar un cuento en inglés… Nenes que pasan en verano a vernos, aunque no tengan clase. Abuelas que nos preguntan qué significa “ball” o “dog”: “es que mi nieto me pedía la ‘ball’ y no sé lo que es”. Los Best Friends Forever que han nacido en nuestras clases. Los amigos de mi hija que ha conocido en clase. Regalos improvisados de los alumnos, sus muestras de cariño… ¡imposible elegir!