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3 juegos de cartas para aprender inglés

Los juegos de cartas son una excelente oportunidad para aprender inglés, tanto en el aula como en familia con nuestros hijos. Existen infinidad de posibilidades, tanto juegos comerciales como descargables. Además, con unas cartulinas, tijeras y colores, los podemos hacer nosotros mismos en casa, como bonitas manualidades.

Los juegos de cartas son divertidos, unos fantásticos estimulantes para los niños. Se lo pasan tan bien, se meten tanto en la dinámica del juego, que consiguen hablar en inglés de forma espontánea y natural. En nuestras clases de inglés de Helen Doron English solemos usar tres tipos de juegos de cartas para aprender inglés que entusiasman a nuestros alumnos: memory, coach potato y happy families.

Memory, el versátil juego de las parejas

El memory es el juego de parejas clásico, en el que las cartas se colocan todas las cartas boca abajo y los participantes tienen que encontrar esas parejas. En cada turno, un niño puede dar la vuelta a dos cartas, y si estas coinciden, se las lleva, siendo el objetivo ganar el mayor número de parejas.

Para ello, deben hacer uso de su memora (de ahí su nombre), y recordar dónde están esas dos cartas que quieren conseguir. Se trata de un juego muy fácil y divertido, sobre todo para niños de entre tres y seis años, a los que les encanta eso de encontrar las parejas y empiezan a tener sentido de la competitividad.

Aunque el juego original consiste en encontrar elementos iguales (animales, medios de transporte, comida…), se puede complicar un poco más haciendo que las parejas sean opposites (es decir, opuestos, por ejemplo objetos grandes y pequeños, o adjetivos que signifiquen lo contrario), o inicios y finales de frases, en este caso para niños mayores.

Imagen: infantdeco.es

Coach Potato: otra forma de jugar a las parejas

Una versión un poco más avanzada del juego de las parejas es el Coach Potato. En esta versión, se introduce una carta más aparte de las parejas, una patata blanducha y con cara de aburrida sentada en un sofá. La idea ahora no es poner las cartas boca abajo, sino repartirlas entre todos los niños y pasarlas en cada turno hacia el compañero que tienen al lado.

Cada vez que un participante consigue una pareja, la retira del juego. Sin embargo, en esta versión no hay ganadores, sino un solo perdedor, que será quien tenga la mala suerte de quedarse con la dichosa patata cuando todos los demás se han quedado sin cartas.

Este juego tiene una dinámica un poco más compleja, por lo que es adecuado para niños a partir de 6 años. Además, los elementos que aparecen en las cartas suelen ser también más avanzados.

Imagen: pngwave.com

Happy Families, encontrando elementos de una misma familia

Como indica su nombre, en el Happy Families los participantes deben encontrar las cartas que pertenecen a una misma familia. Podemos tener Happy Families con elementos tan sencillos como frutas, colores, profesiones u objetos de la casa, o tan complejos como frases y estructuras gramaticales avanzadas.

La dinámica es también más compleja que los juegos anteriores, ya que cada participante, en su turno, tiene que preguntar a otro niño si tiene la carta que quiere conseguir, del tipo: «Have you got the yellow superhero?», «no, I haven’t». De este modo, para jugar tienen que hacerse preguntas y respuestas.

 

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3 juegos de cartas para aprender inglés

Los juegos de cartas son una excelente oportunidad para aprender inglés, tanto en el aula como en familia con nuestros hijos. Existen infinidad de posibilidades, tanto juegos comerciales como descargables. Además, con unas cartulinas, tijeras y colores, los podemos hacer nosotros mismos en casa, como bonitas manualidades.

Los juegos de cartas son divertidos, unos fantásticos estimulantes para los niños. Se lo pasan tan bien, se meten tanto en la dinámica del juego, que consiguen hablar en inglés de forma espontánea y natural. En nuestras clases de inglés de Helen Doron English solemos usar tres tipos de juegos de cartas para aprender inglés que entusiasman a nuestros alumnos: memory, coach potato y happy families.

Memory, el versátil juego de las parejas

El memory es el juego de parejas clásico, en el que las cartas se colocan todas las cartas boca abajo y los participantes tienen que encontrar esas parejas. En cada turno, un niño puede dar la vuelta a dos cartas, y si estas coinciden, se las lleva, siendo el objetivo ganar el mayor número de parejas.

Para ello, deben hacer uso de su memora (de ahí su nombre), y recordar dónde están esas dos cartas que quieren conseguir. Se trata de un juego muy fácil y divertido, sobre todo para niños de entre tres y seis años, a los que les encanta eso de encontrar las parejas y empiezan a tener sentido de la competitividad.

Aunque el juego original consiste en encontrar elementos iguales (animales, medios de transporte, comida…), se puede complicar un poco más haciendo que las parejas sean opposites (es decir, opuestos, por ejemplo objetos grandes y pequeños, o adjetivos que signifiquen lo contrario), o inicios y finales de frases, en este caso para niños mayores.

Imagen: infantdeco.es

Coach Potato: otra forma de jugar a las parejas

Una versión un poco más avanzada del juego de las parejas es el Coach Potato. En esta versión, se introduce una carta más aparte de las parejas, una patata blanducha y con cara de aburrida sentada en un sofá. La idea ahora no es poner las cartas boca abajo, sino repartirlas entre todos los niños y pasarlas en cada turno hacia el compañero que tienen al lado.

Cada vez que un participante consigue una pareja, la retira del juego. Sin embargo, en esta versión no hay ganadores, sino un solo perdedor, que será quien tenga la mala suerte de quedarse con la dichosa patata cuando todos los demás se han quedado sin cartas.

Este juego tiene una dinámica un poco más compleja, por lo que es adecuado para niños a partir de 6 años. Además, los elementos que aparecen en las cartas suelen ser también más avanzados.

Imagen: pngwave.com

Happy Families, encontrando elementos de una misma familia

Como indica su nombre, en el Happy Families los participantes deben encontrar las cartas que pertenecen a una misma familia. Podemos tener Happy Families con elementos tan sencillos como frutas, colores, profesiones u objetos de la casa, o tan complejos como frases y estructuras gramaticales avanzadas.

La dinámica es también más compleja que los juegos anteriores, ya que cada participante, en su turno, tiene que preguntar a otro niño si tiene la carta que quiere conseguir, del tipo: «Have you got the yellow superhero?», «no, I haven’t». De este modo, para jugar tienen que hacerse preguntas y respuestas.