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Corazones de bórax: un experimento científico para San Valentín

En Helen Doron English nos encanta que los niños descubran cosas por sí mismos. Si nos seguís habitualmente, sabéis que os solemos proponer actividades como de salidas al campo, jardinería o manualidades con hojas, troncos de madera o piedras que recojamos. Para este San Valentín, os queremos sugerir una actividad muy especial, con la que, además de celebrar esta festividad de una forma muy bonita, haremos que a los más pequeños les entre curiosidad por los aspectos científicos que esconde la naturaleza.

Se trata de unos corazones brillantes, cubiertos por un compuesto químico denominado bórax. Esta sustancia cristaliza de forma natural (como lo hace la sal, por ejemplo), se adhiere y recubre, en este caso, nuestros corazones de limpiapipa, dándoles un aspecto precioso y brillante.

¿Qué es el bórax?

El bórax, o borato de sodio, es un compuesto químico que se encuentra de forma natural en ciertas zonas del planeta, especialmente en lagunas salinas o en desiertos. Es relativamente fácil de adquirir, ya que se usa para fabricar detergentes, pinturas, vidrio, y en joyería. En nuestro caso, lo vamos a usar para crear una superficie brillante que recubra unos corazones realizados con limpiapipas, y que les darán un aspecto precioso.

Ingredientes

  • Limpiapipas de distintos colores
  • Hilo o cuerda fina
  • Palitos de madera, como los que usan los médicos, o algo similar (lápices, tronquitos de madera…)
  • Vasos o tarros de vídrio grandes (especialmente, que tengan la abertura lo más amplia posible)
  • Bórax (borato de sodio)
  • Agua
  • Opcionalmente, colorante para el agua. Por ejemplo, podemos usar colorante alimenticio, que además es perfectamente seguro para nuestros hijos.

Cómo hacer corazones de cristal de bórax

El procedimiento es así de sencillo:

1. Primeramente, vamos a coger los limpiapipas y formar corazones con ellos. Podemos hacerlos grandes, pequeños o incluso entrelazarlos. Lo más importante a tener en cuenta es que deberemos introducirlos de forma holgada en los tarros de cristal. En caso contrario, cuando se recubran con los cristales de bórax se harán más grandes y quizá no podamos sacarlos.

2. A continuación, usamos un hilito para sujetarlos al palo de madera.

3. Lo siguiente es hervir agua, rellenar con ella los tarros y añadir 1/3 de taza de bórax. Agitamos rápidamente con una cuchara, hasta que esté completamente disuelto.

4. Si queremos que los cristales tengan color, es el momento de añadir el colorante.

5. Por último, introducimos los corazones de limpiapipa, apoyando el palo en la boca del tarro, para que se sostenga, como si estuviera flotando.

Lo siguiente que necesitamos es esperar. Es muy, muy importante no mover los tarros. Si no, el proceso de cristalización se vería afectado. Podemos acostarnos y, al despertarnos por la mañana, tendríamos los corazones completamente recubiertos por los brillantes cristalitos de bórax.

Sin embargo, vemos más interesante realizar este experimento por la mañana, o a una hora en la que nuestros hijos puedan observar durante varias horas seguidas lo que está sucediendo. Si lo hacemos así, veremos cómo los cristales se van formando poco a poco. Esto sin duda despertará su curiosidad, y les hará tener ganas de entender qué es lo que está sucediendo: ¿por qué en un tarro de agua prácticamente transparente se forman esos pequeñitos granitos brillantes sin que hagamos nada?

Se trata de la cristalización, un fenómeno natural, que ocurre tanto en las salinas de los que extraemos la sal… ¡como en nuestra propia casa!

 

Fuentes: littlebinsforlittlehands.com, club.chicacircle.com

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Corazones de bórax: un experimento científico para San Valentín

En Helen Doron English nos encanta que los niños descubran cosas por sí mismos. Si nos seguís habitualmente, sabéis que os solemos proponer actividades como de salidas al campo, jardinería o manualidades con hojas, troncos de madera o piedras que recojamos. Para este San Valentín, os queremos sugerir una actividad muy especial, con la que, además de celebrar esta festividad de una forma muy bonita, haremos que a los más pequeños les entre curiosidad por los aspectos científicos que esconde la naturaleza.

Se trata de unos corazones brillantes, cubiertos por un compuesto químico denominado bórax. Esta sustancia cristaliza de forma natural (como lo hace la sal, por ejemplo), se adhiere y recubre, en este caso, nuestros corazones de limpiapipa, dándoles un aspecto precioso y brillante.

¿Qué es el bórax?

El bórax, o borato de sodio, es un compuesto químico que se encuentra de forma natural en ciertas zonas del planeta, especialmente en lagunas salinas o en desiertos. Es relativamente fácil de adquirir, ya que se usa para fabricar detergentes, pinturas, vidrio, y en joyería. En nuestro caso, lo vamos a usar para crear una superficie brillante que recubra unos corazones realizados con limpiapipas, y que les darán un aspecto precioso.

Ingredientes

  • Limpiapipas de distintos colores
  • Hilo o cuerda fina
  • Palitos de madera, como los que usan los médicos, o algo similar (lápices, tronquitos de madera…)
  • Vasos o tarros de vídrio grandes (especialmente, que tengan la abertura lo más amplia posible)
  • Bórax (borato de sodio)
  • Agua
  • Opcionalmente, colorante para el agua. Por ejemplo, podemos usar colorante alimenticio, que además es perfectamente seguro para nuestros hijos.

Cómo hacer corazones de cristal de bórax

El procedimiento es así de sencillo:

1. Primeramente, vamos a coger los limpiapipas y formar corazones con ellos. Podemos hacerlos grandes, pequeños o incluso entrelazarlos. Lo más importante a tener en cuenta es que deberemos introducirlos de forma holgada en los tarros de cristal. En caso contrario, cuando se recubran con los cristales de bórax se harán más grandes y quizá no podamos sacarlos.

2. A continuación, usamos un hilito para sujetarlos al palo de madera.

3. Lo siguiente es hervir agua, rellenar con ella los tarros y añadir 1/3 de taza de bórax. Agitamos rápidamente con una cuchara, hasta que esté completamente disuelto.

4. Si queremos que los cristales tengan color, es el momento de añadir el colorante.

5. Por último, introducimos los corazones de limpiapipa, apoyando el palo en la boca del tarro, para que se sostenga, como si estuviera flotando.

Lo siguiente que necesitamos es esperar. Es muy, muy importante no mover los tarros. Si no, el proceso de cristalización se vería afectado. Podemos acostarnos y, al despertarnos por la mañana, tendríamos los corazones completamente recubiertos por los brillantes cristalitos de bórax.

Sin embargo, vemos más interesante realizar este experimento por la mañana, o a una hora en la que nuestros hijos puedan observar durante varias horas seguidas lo que está sucediendo. Si lo hacemos así, veremos cómo los cristales se van formando poco a poco. Esto sin duda despertará su curiosidad, y les hará tener ganas de entender qué es lo que está sucediendo: ¿por qué en un tarro de agua prácticamente transparente se forman esos pequeñitos granitos brillantes sin que hagamos nada?

Se trata de la cristalización, un fenómeno natural, que ocurre tanto en las salinas de los que extraemos la sal… ¡como en nuestra propia casa!

 

Fuentes: littlebinsforlittlehands.com, club.chicacircle.com