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Los mejores juguetes para los niños dependiendo de su edad

¿Cuál es el juguete más adecuado para un niño de 1, 3 o 5 años? Hay tantos juguetes en el mercado que es difícil saber cuál es el mejor, entendiendo que la palabra “mejor” implica un juguete que entretiene y además ofrece un valor didáctico, educativo y de aprendizaje. Durante los primeros meses, el mejor juguete que les podemos ofrecer somos nosotros mismos. Pero, ¿y cuando van creciendo? Aquí nuestras recomendaciones.

De 0 a 3 meses

Sin duda, los padres son el mejor juguete para sus bebés. Estimularemos todos los sentidos, y, sobre todo, la parte afectiva. No dudes en darle masajes suaves a tu bebé, sonreírle, cantarle, arrullarle, abrazarle… Y cuando no puedas estar, procura que tengan a mano juguetes musicales de colores brillantes, que favorecen la estimulación tanto de la vista como del oído.

De 3 a 6 meses

A partir de los tres meses, además de los papás, podemos incorporar al juego objetos que estimulen tanto la vista, como el oído y el tacto, que comienza a tener más protagonismo en esta edad. Una mantita de actividades, un sonajero de distintas texturas y objetos blanditos fáciles de agarrar son buenas opciones. Debemos considerar que los objetos sean seguros (no tóxicos y sin piezas pequeñas), porque los nenes se los llevarán a la boca. También es importante despertar su curiosidad y contribuir a que tengan una mayor destreza manual, por ejemplo, con un cubo de actividades.

De 6 a 12 meses

Con el inicio del gateo y de la posibilidad de sentarse, comienza el desplazamiento y el control del cuerpo. Durante esta etapa los niños necesitan objetos que les ayuden a potenciar el desarrollo manipulativo de ambos hemisferios cerebrales. Por ello, los juegos de construcción y habilidades manipulativas serán sus preferidos. Pelotas de tela, sonajeros adhesivos y libros de juguete también serán una excelente opción.

A partir de 1 año

A partir del año comienza la explosión del movimiento en los niños. Lo mejor para esta etapa son los juguetes para empujar o arrastrar. También son recomendables los vehículos sin motor, donde los niños puedan sentarse en ellos y avanzar empujándose. A partir de esta edad ya podemos comprarles los primeros juguetes con botones, como los pianos o los teléfonos musicales. Al mismo tiempo tenemos que seguir promoviendo sus habilidades de construcción, con granjas con animales o pirámides apilables.

A partir de 2 años

A los 2 años, los pequeños empiezan a ser más autónomos, desprenden vitalidad y su capacidad de aprendizaje es sorprendente. Ya son capaces de tomar decisiones por sí mismos y expresar sus deseos, por ello deberemos tener en cuenta sus opiniones. A esta edad ya podemos incorporar las tizas y la pintura para los dedos. También los tambores, panderetas, maracas, juegos de mesa sencillos, muñecos, juegos con animales y pizarras reutilizables.

A partir de 3 años

A esta edad, los niños ya son capaces de correr y saltar, así como de comunicarse y comprender las reglas, por tanto, su universo de juegos se expande considerablemente. Por ello, podemos incorporar juegos de ensamblaje y razonamiento, como los rompecabezas, el dominó, el parchís y las maquetas. Un juego de construcción Lego puede ser un gran descubrimiento.

También les encantará imitar a los adultos, por lo que los conjuntos de médicos, enfermeras, profesores, mecánicos y policías les gustarán muchísimo. También los cuentos, marionetas y muñecos articulados.

No olvides la importancia de los juegos al aire libre para su desarrollo motor y la interacción con otros niños: una bici sin pedales o un magnetófono resultarán ideales para ir al parque.

A partir de los 4 años

Aquí la imaginación predominará en sus juegos, los amigos ya formarán parte de su vida y les encantará jugar con ellos. Comenzarán a sentir interés por los juegos grupales que les animen a resolver retos.

A partir de 6 años

A esta edad, el niño ya sabe sumar y restar, está empezando la lectoescritura y crece su interés por actividades complejas: Complementos deportivos, monopatines, coches teledirigidos, juegos con reglas de estrategia y reflexión, construcciones complejas, manualidades, juegos electrónicos, audiovisuales, de preguntas, científicos y experimentos, seguro que atraerán su atención.

A partir de los 8 años

Aquí la complejidad de los juguetes se incrementa considerablemente: los juegos de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas pueden ser su pasión.

Más de 12 años

A partir de esta edad los niños ya están en plena adolescencia (según la Organización Mundial de la Salud y también Unicef, la adolescencia comprende el período de crecimiento entre la niñez y la edad adulta, entre los 10 y los 19 años). En este momento, irán desapareciendo las ganas de jugar, y los adolescentes irán construyendo su propia identidad. Libros, música y vídeojuegos serán sus regalos preferidos a partir de ahora.

En general, no hay que olvidar que nunca es bueno que los niños tengan demasiados juguetes. En esta cuestión, como en tantas otras, “menos es más”, mejor calidad que cantidad. Conviene recordar que la ilusión y la diversión no se encuentran en las jugueterías. Además, las ventajas de tener menos juguetes son claras: los niños potenciarán su creatividad, imaginación y capacidad de atención; y también aprenderán a cuidar más las cosas y otras formas de jugar.

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Los mejores juguetes para los niños dependiendo de su edad

¿Cuál es el juguete más adecuado para un niño de 1, 3 o 5 años? Hay tantos juguetes en el mercado que es difícil saber cuál es el mejor, entendiendo que la palabra “mejor” implica un juguete que entretiene y además ofrece un valor didáctico, educativo y de aprendizaje. Durante los primeros meses, el mejor juguete que les podemos ofrecer somos nosotros mismos. Pero, ¿y cuando van creciendo? Aquí nuestras recomendaciones.

De 0 a 3 meses

Sin duda, los padres son el mejor juguete para sus bebés. Estimularemos todos los sentidos, y, sobre todo, la parte afectiva. No dudes en darle masajes suaves a tu bebé, sonreírle, cantarle, arrullarle, abrazarle… Y cuando no puedas estar, procura que tengan a mano juguetes musicales de colores brillantes, que favorecen la estimulación tanto de la vista como del oído.

De 3 a 6 meses

A partir de los tres meses, además de los papás, podemos incorporar al juego objetos que estimulen tanto la vista, como el oído y el tacto, que comienza a tener más protagonismo en esta edad. Una mantita de actividades, un sonajero de distintas texturas y objetos blanditos fáciles de agarrar son buenas opciones. Debemos considerar que los objetos sean seguros (no tóxicos y sin piezas pequeñas), porque los nenes se los llevarán a la boca. También es importante despertar su curiosidad y contribuir a que tengan una mayor destreza manual, por ejemplo, con un cubo de actividades.

De 6 a 12 meses

Con el inicio del gateo y de la posibilidad de sentarse, comienza el desplazamiento y el control del cuerpo. Durante esta etapa los niños necesitan objetos que les ayuden a potenciar el desarrollo manipulativo de ambos hemisferios cerebrales. Por ello, los juegos de construcción y habilidades manipulativas serán sus preferidos. Pelotas de tela, sonajeros adhesivos y libros de juguete también serán una excelente opción.

A partir de 1 año

A partir del año comienza la explosión del movimiento en los niños. Lo mejor para esta etapa son los juguetes para empujar o arrastrar. También son recomendables los vehículos sin motor, donde los niños puedan sentarse en ellos y avanzar empujándose. A partir de esta edad ya podemos comprarles los primeros juguetes con botones, como los pianos o los teléfonos musicales. Al mismo tiempo tenemos que seguir promoviendo sus habilidades de construcción, con granjas con animales o pirámides apilables.

A partir de 2 años

A los 2 años, los pequeños empiezan a ser más autónomos, desprenden vitalidad y su capacidad de aprendizaje es sorprendente. Ya son capaces de tomar decisiones por sí mismos y expresar sus deseos, por ello deberemos tener en cuenta sus opiniones. A esta edad ya podemos incorporar las tizas y la pintura para los dedos. También los tambores, panderetas, maracas, juegos de mesa sencillos, muñecos, juegos con animales y pizarras reutilizables.

A partir de 3 años

A esta edad, los niños ya son capaces de correr y saltar, así como de comunicarse y comprender las reglas, por tanto, su universo de juegos se expande considerablemente. Por ello, podemos incorporar juegos de ensamblaje y razonamiento, como los rompecabezas, el dominó, el parchís y las maquetas. Un juego de construcción Lego puede ser un gran descubrimiento.

También les encantará imitar a los adultos, por lo que los conjuntos de médicos, enfermeras, profesores, mecánicos y policías les gustarán muchísimo. También los cuentos, marionetas y muñecos articulados.

No olvides la importancia de los juegos al aire libre para su desarrollo motor y la interacción con otros niños: una bici sin pedales o un magnetófono resultarán ideales para ir al parque.

A partir de los 4 años

Aquí la imaginación predominará en sus juegos, los amigos ya formarán parte de su vida y les encantará jugar con ellos. Comenzarán a sentir interés por los juegos grupales que les animen a resolver retos.

A partir de 6 años

A esta edad, el niño ya sabe sumar y restar, está empezando la lectoescritura y crece su interés por actividades complejas: Complementos deportivos, monopatines, coches teledirigidos, juegos con reglas de estrategia y reflexión, construcciones complejas, manualidades, juegos electrónicos, audiovisuales, de preguntas, científicos y experimentos, seguro que atraerán su atención.

A partir de los 8 años

Aquí la complejidad de los juguetes se incrementa considerablemente: los juegos de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas pueden ser su pasión.

Más de 12 años

A partir de esta edad los niños ya están en plena adolescencia (según la Organización Mundial de la Salud y también Unicef, la adolescencia comprende el período de crecimiento entre la niñez y la edad adulta, entre los 10 y los 19 años). En este momento, irán desapareciendo las ganas de jugar, y los adolescentes irán construyendo su propia identidad. Libros, música y vídeojuegos serán sus regalos preferidos a partir de ahora.

En general, no hay que olvidar que nunca es bueno que los niños tengan demasiados juguetes. En esta cuestión, como en tantas otras, “menos es más”, mejor calidad que cantidad. Conviene recordar que la ilusión y la diversión no se encuentran en las jugueterías. Además, las ventajas de tener menos juguetes son claras: los niños potenciarán su creatividad, imaginación y capacidad de atención; y también aprenderán a cuidar más las cosas y otras formas de jugar.