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Realizando la transición del comercio minorista a la franquicia educativa

Después de haber pasado más de una década en el sector de las franquicias educativas, conocí a muchos posibles franquiciados deseosos de incorporarse a este floreciente mercado, cada uno con su propia experiencia y personalidad.

A menudo recuerdo mi reunión con una persona que anteriormente había sido franquiciado de una conocida marca de neumáticos para automóviles. Buscando una nueva dirección y teniendo en cuenta el mercado del “English as a Foreign Language” (EFL), su pregunta de apertura fue: “¿Cuántos estudiantes tendré?”. Una pregunta lógica desde su perspectiva, ya que entendía que ganaría en función de la cantidad de unidades vendidas. Pero la realidad de la franquicia educativa es que se trata de un negocio muy diferente.

Al igual que al comenzar cualquier otra empresa nueva, necesitará un plan de negocio sólido para tener éxito. Sin embargo, este es un negocio basado en las relaciones humanas. No es el modelo comercial tradicional de oferta y demanda al que muchos están acostumbrados. Eso es lo que lo me encanta, lo que lo hace tan estimulante.

Se viene abajo, por tanto, la idea de venderla una persona un juego de neumáticos y no volver a verlos durante un año. En nuestros centros de aprendizaje, ves a los estudiantes y a los padres durante todo el año. Si has hecho un buen trabajo y has establecido relaciones exitosas con ambos, los verás durante muchos años, semana tras semana, mes a mes, y los hermanos y amigos de los alumnos seguirán sus pasos.

No es un negocio para personas que se dejen llevar. Al lanzar una franquicia de EFL, mucho depende del país, la región y la cultura. Una gran cantidad de factores complejos entran en juego. Pero hay algo que es constante y esa es la pasión por enseñar inglés a mentes tan jóvenes y entusiastas. Quizás sea la pasión es un ingrediente clave en cualquier negocio, pero descubrimos que los franquiciados que disfrutan de mayor éxito son aquellos que viven y respiran el negocio. Más que eso, se convierte en una forma de vida.

Este negocio se basa en relaciones sólidas en cada paso del camino. La interacción cercana con su equipo docente y los franquiciados que lo rodean es casi tan importante como las relaciones que desarrollará tanto con los padres como con los alumnos. Esto es cierto también en nuestra relación con nuestros Master Franchisors. Hemos crecido sustancialmente en los últimos 30 años y nuestro enfoque en construir una comunidad ha sido un factor importante en nuestro éxito.

Anne Gordon, VP Business Development.

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Realizando la transición del comercio minorista a la franquicia educativa

Después de haber pasado más de una década en el sector de las franquicias educativas, conocí a muchos posibles franquiciados deseosos de incorporarse a este floreciente mercado, cada uno con su propia experiencia y personalidad.

A menudo recuerdo mi reunión con una persona que anteriormente había sido franquiciado de una conocida marca de neumáticos para automóviles. Buscando una nueva dirección y teniendo en cuenta el mercado del “English as a Foreign Language” (EFL), su pregunta de apertura fue: “¿Cuántos estudiantes tendré?”. Una pregunta lógica desde su perspectiva, ya que entendía que ganaría en función de la cantidad de unidades vendidas. Pero la realidad de la franquicia educativa es que se trata de un negocio muy diferente.

Al igual que al comenzar cualquier otra empresa nueva, necesitará un plan de negocio sólido para tener éxito. Sin embargo, este es un negocio basado en las relaciones humanas. No es el modelo comercial tradicional de oferta y demanda al que muchos están acostumbrados. Eso es lo que lo me encanta, lo que lo hace tan estimulante.

Se viene abajo, por tanto, la idea de venderla una persona un juego de neumáticos y no volver a verlos durante un año. En nuestros centros de aprendizaje, ves a los estudiantes y a los padres durante todo el año. Si has hecho un buen trabajo y has establecido relaciones exitosas con ambos, los verás durante muchos años, semana tras semana, mes a mes, y los hermanos y amigos de los alumnos seguirán sus pasos.

No es un negocio para personas que se dejen llevar. Al lanzar una franquicia de EFL, mucho depende del país, la región y la cultura. Una gran cantidad de factores complejos entran en juego. Pero hay algo que es constante y esa es la pasión por enseñar inglés a mentes tan jóvenes y entusiastas. Quizás sea la pasión es un ingrediente clave en cualquier negocio, pero descubrimos que los franquiciados que disfrutan de mayor éxito son aquellos que viven y respiran el negocio. Más que eso, se convierte en una forma de vida.

Este negocio se basa en relaciones sólidas en cada paso del camino. La interacción cercana con su equipo docente y los franquiciados que lo rodean es casi tan importante como las relaciones que desarrollará tanto con los padres como con los alumnos. Esto es cierto también en nuestra relación con nuestros Master Franchisors. Hemos crecido sustancialmente en los últimos 30 años y nuestro enfoque en construir una comunidad ha sido un factor importante en nuestro éxito.

Anne Gordon, VP Business Development.