Una década impulsando el aprendizaje del inglés en Zaragoza

Una década impulsando el aprendizaje del inglés en Zaragoza

Hace más de diez años comenzó en Zaragoza un proyecto educativo con una idea clara: ofrecer una alternativa real a la enseñanza tradicional del inglés. Lo que empezó como una apuesta por una metodología diferente se ha convertido en una red consolidada de centros en Helen Doron English Zaragoza. Al frente del proyecto, el equipo directivo resume este recorrido en una palabra: “crecimiento”, un crecimiento constante que les ha permitido evolucionar como proyecto, como equipo y como referentes educativos.

La búsqueda de una alternativa educativa

Desde el principio tenían claro que querían dedicarse a la educación y que el inglés debía ocupar un lugar fundamental en el aprendizaje infantil. Observaban cómo, en muchos casos, aprender el idioma en la edad adulta resultaba mucho más complicado y cómo la enseñanza tradicional en España no conseguía motivar a los alumnos.

Esa reflexión fue el impulso que les llevó a buscar una alternativa metodológica. El primer contacto con Helen Doron English llegó a través de un correo electrónico. Tras recibir información detallada sobre la franquicia, decidieron viajar a Barcelona para conocer de primera mano el funcionamiento del proyecto.

El momento que lo confirmó todo

Durante aquella visita descubrieron la metodología, las instalaciones y la dinámica de las clases. Sin embargo, lo que realmente les marcó fue comprobar el nivel de niños de apenas cinco o seis años capaces de mantener conversaciones fluidas en inglés a través del juego.

Ver cómo el idioma se integraba de forma natural en su día a día fue el factor decisivo. Entendieron que el aprendizaje podía producirse sin presión y sin forzar, convirtiéndose en una experiencia significativa para los alumnos.

Una red de centros en crecimiento

En 2013 abrieron su primera franquicia en el centro de Zaragoza. Tras consolidar el proyecto y comprobar la buena aceptación entre las familias, decidieron dar un paso más.

En 2016 inauguraron una segunda franquicia en el barrio de Actur, asumiendo el reto de duplicar la gestión y ampliar el equipo docente. El crecimiento continuó y, en 2021, abrieron un tercer centro en Valdespartera. Con esta incorporación lograron consolidar una red de academias en Zaragoza gestionadas desde una sede central, un objetivo que formaba parte de su visión inicial.

 

La metodología como pilar del proyecto

A lo largo de estos años, la metodología Helen Doron ha sido uno de los elementos que más les ha convencido y que sigue reforzando su compromiso con el proyecto. Destacan especialmente la posibilidad de que los niños aprendan inglés sin sentirlo como una obligación, a través del juego, la repetición natural y un entorno de refuerzo positivo.

Esa forma de aprendizaje explica la evolución constante de los alumnos y los resultados académicos que obtienen con el paso del tiempo.

Aprender también desde la experiencia

El recorrido no ha estado exento de desafíos. El equipo reconoce que tanto los momentos de éxito como los más exigentes han sido fuente de aprendizaje. Han comprendido mejor cómo aprenden los niños, la importancia de la constancia y el valor de confiar en un método sólido a largo plazo.

Entienden que los resultados no son inmediatos, sino fruto del acompañamiento continuo y de la coherencia pedagógica.

Acompañar a los alumnos desde bebés

Uno de los aspectos más especiales del proyecto ha sido poder acompañar a alumnos desde edades muy tempranas. Algunos comenzaron con apenas tres meses y hoy se presentan a los exámenes oficiales de Cambridge con excelentes resultados.

Ver esa evolución, desde los primeros contactos con el idioma hasta alcanzar niveles avanzados, es uno de los mayores orgullos del equipo. El vínculo que se crea a lo largo de los años va más allá del aula.

Un vínculo que perdura

Incluso cuando los alumnos dejan la academia, el contacto se mantiene. El centro organiza charlas y talleres en los que participan antiguos y actuales alumnos, fortaleciendo la comunidad creada en torno al proyecto.

En muchas ocasiones son las propias familias quienes, años después, comparten cómo el paso por la academia influyó positivamente en la evolución académica y personal de sus hijos.

El equipo humano como motor

Mantener la motivación diaria es posible gracias a varios factores: la ilusión de los alumnos, su progreso constante y el compromiso del equipo docente. El centro cuenta con profesores que llevan muchos años formando parte del proyecto, un aspecto que aporta estabilidad y coherencia pedagógica.

De las familias y del propio equipo han aprendido la importancia del compromiso, la confianza mutua y el trabajo conjunto como base del éxito educativo.

Una historia que refleja el impacto

Entre las muchas vivencias acumuladas en esta década, hay historias que simbolizan el impacto del proyecto. Una de ellas es la de Paula, una alumna que llegó siendo una niña tímida y reservada. Con el tiempo, el inglés se convirtió en una de sus principales motivaciones y la academia pasó a ser una segunda familia.

Años después, tras trasladarse con su familia a Fuerteventura, logró integrarse sin dificultad en su nuevo colegio y mantener conversaciones fluidas con compañeros ingleses y americanos. Para el equipo, casos como este reflejan el alcance real de su trabajo.

Mirar al futuro con la misma esencia

Tras más de diez años de trayectoria, el objetivo es seguir creciendo sin perder la identidad que ha definido el proyecto desde el inicio. Continuar fortaleciendo el equipo, desarrollando los centros y acompañando a nuevas generaciones de alumnos en su aprendizaje del inglés.

Un crecimiento sostenido que, más allá de cifras y aperturas, se basa en una idea clara: ofrecer una experiencia educativa que combine aprendizaje, confianza y desarrollo personal.