La evolución de una academia de inglés para niños en Roquetas de Mar que ha marcado a generaciones
En esta ocasión entrevistamos a Natalia, teacher y directora de la academia de inglés para niños Helen Doron Roquetas de Mar, en la provincia de Almería, quien celebra quince años al frente de este proyecto educativo. Su trayectoria está marcada por la vocación, la constancia y una profunda conexión con las familias y los alumnos que han pasado por sus aulas a lo largo del tiempo.
Una trayectoria construida con ilusión, creatividad y compromiso
Quince años después de iniciar su camino con Helen Doron, su directora mira atrás con una palabra clara en mente: afortunada. Afortunada por haber podido construir un proyecto educativo sólido, por haber acompañado a cientos de niños de Roquetas de Mar en su aprendizaje del inglés: “Me siento afortunada y quiero que esto dure muchos años más”, afirma con convicción. Y esa frase resume no solo una trayectoria profesional, sino una auténtica vocación.
Un proyecto exigente, creativo y enriquecedor
Natalia afirma que: “Formar parte de Helen Doron durante estos quince años ha supuesto un trabajo continuo, duro, pero muy creativo y gratificante». El balance es claramente positivo: la satisfacción de ver crecer a la academia y a sus alumnos compensa cada desafío superado.

De un sueño inicial a una academia consolidada
Cuando comenzó en 2010, no imaginaba la magnitud que alcanzaría el proyecto. La academia creció con rapidez y solidez, hasta consolidarse como una academia de inglés referente en Roquetas de Mar, con muchos alumnos y un equipo de profesores altamente cualificados.
“El crecimiento fue como un cohete”, recuerda. Pero más allá del número de estudiantes, lo que realmente destaca es la calidad del equipo humano que se ha formado a lo largo de los años: profesionales excelentes, comprometidos y alineados con la filosofía educativa del centro.
La magia de verlos aprender y expresarse en inglés
Después de tanto tiempo, lo que sigue enamorándola de la metodología Helen Doron es algo tan sencillo y tan poderoso como la ilusión de los niños: “Siempre son los alumnos los que te hacen sonreír y creer en lo que haces. Y cuando son ya un poquito más grandes, y puedes tener con ellos una conversación bastante fluida en inglés, eso ya es el mejor premio”, añade.
La metodología no solo enseña un idioma; crea experiencias positivas de aprendizaje, fortalece la autoestima y permite que los alumnos ganen seguridad progresivamente.

Más que alumnos: una familia que crece con el tiempo
Uno de los aspectos más emocionales de estos quince años ha sido acompañar a los alumnos desde sus primeros pasos hasta etapas mucho más avanzadas de su vida.
“Muchos de ellos —junto a sus padres e incluso abuelos— forman ya parte de mi familia”, confiesa. “Me emociono al ver las fotos y videos antiguos de mis alumnos que eran bebés y ahora ya algunos están en la universidad”. “Para mí, muchos son parte de mi familia”, confiesa. Esta conexión ha dado un sentido aún más profundo a su labor diaria, convirtiendo la enseñanza en una experiencia humana transformadora.
Aprender cada día, incluso después de 15 años
La experiencia también le ha enseñado que nunca se deja de aprender. Aunque acumule quince años de trayectoria, cada familia y cada profesor aportan algo nuevo y valioso.
Trabajar con personas implica comprender diferentes sensibilidades, caracteres y necesidades. Y especialmente en el ámbito educativo, donde cada niño es único, el trato individualizado resulta esencial: “Para cada madre y cada padre, su hijo es lo más importante, así que para nosotros también debe de serlo”. El centro asume esa misma responsabilidad: cuidar, acompañar y educar con el máximo respeto y profesionalidad.
Motivación constante: innovación y mejora continua
Mantener la energía y la ilusión durante tantos años requiere un compromiso firme con la calidad.
Lo que la impulsa a seguir adelante son los propios alumnos, sus familias y el equipo docente. Existe un objetivo claro: no bajar nunca el nivel de profesionalidad, entusiasmo y creatividad: “Siempre intento innovar y buscar nuevas ideas, mejorar y aprender”.

Helen Doron: mucho más que un método
Si tuvieras que definir qué hace diferente a Helen Doron, ¿qué dirías?: “Helen Doron es una familia. Nuestros alumnos y sus familias son para nosotros muy, muy importantes y siempre intentamos que se sientan así. Que confíen en nosotros. Dejan bajo nuestro cuidado lo más valioso que tienen – sus hijos”, añade.
Helen Doron significa vivir el idioma, educar en inglés y, al mismo tiempo, educar en valores.
Mirando al futuro: calidad, comunidad y propósito
De cara a los próximos años, Natalia afirma: “Pienso que seguiré intentando que esta familia Helen Doron que hemos creado en Roquetas de Mar, siga igual de fuerte y unida, y que los padres de mis alumnos se puedan sentir orgullosos de poder formar parte de ella; y sobre todo tranquilos y seguros de haber elegido una escuela idiomas que no es solo una academia, sino es una forma de vivir y educar a nuestros hijos en valores fomentando la inteligencia emocional y seguridad en sí mismo. ¡Y todo esto en inglés!”.
Quince años después, el proyecto continúa con la misma ilusión del primer día. Una historia de compromiso, aprendizaje y comunidad que demuestra que cuando la educación se construye con vocación y corazón, el impacto perdura en el tiempo.



