Elegir una actividad extraescolar para los niños/as es una decisión que muchas familias afrontan cada año. Entre horarios, edades, intereses y diferentes opciones, encontrar una academia de inglés que encaje con las necesidades de cada niño/a puede generar algunas dudas.
Más allá de la cercanía o los horarios, existen otros aspectos que merece la pena valorar antes de tomar una decisión. La metodología, la edad del niño/a, el entorno de aprendizaje o la forma en la que se plantea el contacto con el idioma son algunos de ellos.
La edad del niño/a, un aspecto importante
No todos los niños/as aprenden de la misma manera ni tienen las mismas necesidades en cada etapa. Por eso, es importante que el aprendizaje del inglés esté adaptado a su edad y a su momento de desarrollo.
En las primeras etapas, la exposición al idioma puede apoyarse especialmente en canciones, movimiento, juegos y repetición. A medida que los niños/as crecen, pueden incorporarse progresivamente nuevas estructuras, vocabulario y situaciones comunicativas.
Elegir una academia que tenga en cuenta estas diferencias permite que el aprendizaje acompañe al niño/a en cada etapa.
Una metodología que vaya más allá de memorizar
Aprender inglés no consiste únicamente en memorizar palabras o realizar ejercicios. La forma en la que se presenta el idioma también influye en la relación que los niños/as desarrollan con el aprendizaje.
Por eso, antes de elegir una academia, puede ser interesante conocer cómo se trabajan las clases y qué papel tienen la escucha, la comunicación, el juego, la música o la participación.
Un método que permite utilizar el idioma de forma activa ayuda a que los niños/as entiendan que el inglés no es solo una asignatura, sino una herramienta para comunicarse.
¿Cuántas veces a la semana debería asistir?
La frecuencia de las clases es otra de las cuestiones que pueden plantearse las familias.
Más allá del número concreto de sesiones, es importante que exista una exposición regular al idioma. La continuidad permite que los niños/as escuchen, practiquen y vuelvan a encontrarse con vocabulario y expresiones de manera frecuente.
También es importante que la frecuencia elegida pueda integrarse de forma cómoda en la rutina familiar. Encontrar un equilibrio entre el aprendizaje y el resto de actividades ayuda a mantener una experiencia positiva.
El entorno también forma parte del aprendizaje
El espacio en el que se aprende puede marcar una diferencia. Un ambiente cercano, seguro y adaptado a los niños/as facilita que participen, hagan preguntas y se atrevan a utilizar el idioma sin miedo a equivocarse.
Especialmente en edades tempranas, sentirse cómodo y acompañado permite que la curiosidad tenga un papel importante en el proceso.
Por eso, además de conocer el programa educativo, puede ser interesante observar cómo son las clases y cómo interactúan los niños/as con sus profesores y compañeros.
Aprender a comunicarse, no solo a entender
Uno de los objetivos del aprendizaje de un idioma es poder utilizarlo para comunicarse. Escuchar y comprender son pasos fundamentales, pero también lo son expresarse, participar y ganar confianza para utilizar palabras y frases en diferentes situaciones.
Por eso, conviene valorar si la metodología ofrece oportunidades para que los niños/as utilicen el inglés de manera activa y progresiva, siempre de acuerdo con sus posibilidades.
El papel de las familias
El aprendizaje no termina cuando acaba la clase. Las familias también pueden contribuir creando pequeñas oportunidades para que el inglés esté presente en el día a día.
Escuchar una canción, leer un cuento, repetir una expresión o interesarse por lo que el niño/a ha aprendido son gestos sencillos que ayudan a mantener ese contacto.
No es necesario que los padres y madres tengan un nivel avanzado de inglés. Lo importante es acompañar el proceso y mostrar interés por sus avances.
¿Qué ofrece Helen Doron?
En Helen Doron, el aprendizaje del inglés parte de una metodología diseñada específicamente para acompañar a los niños/as desde edades tempranas.
Las clases combinan diferentes recursos como canciones, movimiento, juegos, historias y actividades comunicativas, creando un entorno en el que los niños/as pueden familiarizarse con el idioma y utilizarlo de forma progresiva.
Además, los contenidos y las dinámicas se adaptan a las diferentes etapas, teniendo en cuenta las necesidades de cada edad.
Una decisión que empieza por conocer las opciones
No existe una única academia perfecta para todas las familias. Cada niño/a tiene sus propias necesidades, intereses y ritmo, y encontrar un entorno que encaje con ellos es una parte importante de la decisión.
Por eso, antes de matricularse, puede ser útil informarse sobre la metodología, conocer cómo son las clases y valorar qué experiencia puede ofrecer cada centro.
El comienzo de un nuevo curso
Con la llegada de septiembre y el inicio de un nuevo curso, muchas familias aprovechan para incorporar nuevas actividades a sus rutinas.
Es también un buen momento para conocer las diferentes opciones de aprendizaje de inglés y descubrir qué metodología puede acompañar mejor a cada niño/a.
En Helen Doron, las nuevas matriculaciones permiten comenzar este recorrido desde el inicio del curso, en un entorno pensado para que aprender inglés sea una experiencia positiva, cercana y adaptada a cada etapa.
Porque elegir dónde aprender un idioma también es elegir cómo queremos que nuestros hijos/as vivan ese aprendizaje.



