Con la vuelta al cole llegan también los horarios, las actividades extraescolares, los deberes y las nuevas rutinas. En este contexto, mantener el contacto con el inglés fuera de clase puede parecer complicado, pero no tiene por qué suponer añadir otra obligación al día a día.
Incorporar pequeños momentos de inglés en las rutinas familiares puede ayudar a que los niños/as sigan familiarizándose con el idioma de una forma natural y divertida. No se trata de dedicar mucho tiempo, sino de encontrar momentos cotidianos en los que el inglés pueda formar parte de la vida familiar.
- Aprovecha las rutinas del día a día
Las actividades que hacemos todos los días pueden convertirse en pequeñas oportunidades para practicar inglés. Por ejemplo, mientras os preparáis para ir al colegio, podéis utilizar expresiones sencillas como Good morning!, Are you ready? o Let’s go!
También podéis introducir palabras relacionadas con acciones habituales: get dressed, brush your teeth, have breakfast o put on your shoes.
Al repetir estas expresiones en situaciones reales, los niños/as pueden asociarlas con lo que están haciendo y familiarizarse con ellas poco a poco.
- Incorpora la escucha diaria de los audios de Helen Doron
Una de las bases de la metodología Helen Doron es la escucha diaria de audios en inglés también fuera del aula. Estos audios, con una duración aproximada de entre 20 y 30 minutos, incluyen diálogos, canciones e historias adaptadas a los contenidos que los niños/as trabajan en clase.
La recomendación es escucharlos dos veces al día en casa, de una forma relajada y natural. No es necesario que los niños/as estén prestando atención de manera constante: pueden sonar de fondo mientras desayunan, juegan, dibujan o realizan otras actividades cotidianas.
Esta escucha permite que estén expuestos al inglés de forma habitual y que se familiaricen poco a poco con sus sonidos, expresiones y estructuras, sin convertir ese momento en una tarea más.
Además, al formar parte de la rutina diaria, el contacto con el idioma se produce de una manera sencilla y puede integrarse con facilidad en el día a día de cada familia.
- Los cuentos también pueden formar parte de la rutina
Reservar unos minutos antes de dormir para leer un cuento en inglés es otra manera de incorporar el idioma al día a día.
Para los más pequeños, podéis empezar con historias cortas, imágenes y frases sencillas.
A medida que crecen, podéis introducir cuentos con más vocabulario y animarles a participar haciendo preguntas sobre los personajes o la historia.
Además de trabajar el idioma, este momento permite crear una rutina tranquila y compartir tiempo en familia.
- Utiliza juegos para aprender sin que parezca una tarea
El juego es una de las formas más naturales de aprender. En casa podéis aprovechar juegos que ya conocen y adaptarlos al inglés.
Por ejemplo:
- Simon Says: perfecto para practicar acciones y partes del cuerpo.
- I Spy: para aprender vocabulario relacionado con objetos y colores.
- Memory: podéis utilizar tarjetas con imágenes y palabras en inglés.
- Búsqueda del tesoro: esconder objetos por casa y dar pequeñas pistas en inglés.
Lo importante es que el objetivo no sea corregir constantemente, sino crear un espacio en el que utilizar el inglés resulte divertido y natural.
- Incorpora el inglés a sus intereses
Una buena manera de mantener la motivación es partir de aquello que más les gusta. Si les encantan los animales, podéis ver vídeos o leer cuentos relacionados con ellos. Si les gusta cocinar, podéis aprender juntos palabras como apple, milk, flour o mix. Si prefieren dibujar, podéis hacerlo siguiendo instrucciones sencillas en inglés.
Cuando el idioma aparece vinculado a una actividad que ya les interesa, aprender nuevas palabras y expresiones se convierte en parte de la experiencia
- No hace falta hacerlo todo en inglés
Uno de los errores más habituales es pensar que para que estas actividades sean útiles hay que hablar inglés durante todo el tiempo.
No es necesario.
Unos minutos al día, una canción, un cuento antes de dormir o una expresión que se repite durante una rutina pueden ser suficientes para mantener ese contacto con el idioma.
Además, cada niño/a tiene su propio ritmo. Algunos se animarán rápidamente a repetir palabras y expresiones, mientras que otros necesitarán más tiempo antes de empezar a utilizarlas. Escuchar también forma parte del aprendizaje.
El inglés como parte de la rutina familiar
El aprendizaje de un idioma no tiene por qué quedarse únicamente en el aula. Cuando el inglés aparece también en pequeños momentos de la vida cotidiana, los niños/as pueden percibirlo como algo cercano y familiar.
En Helen Doron, el aprendizaje se basa precisamente en crear una relación natural con el idioma a través de canciones, juegos, historias, movimiento y actividades adaptadas a cada etapa. El objetivo es que los niños/as tengan contacto con el inglés de una manera positiva y significativa.
Por eso, desde casa, las familias también pueden acompañar este proceso incorporando pequeños momentos de inglés a sus rutinas, sin necesidad de convertirlos en clases adicionales.
Pequeños momentos que suman
No hace falta cambiar toda la rutina familiar para mantener el contacto con el inglés durante el curso. Escuchar los audios mientras realizan otras actividades, compartir un cuento antes de dormir o disfrutar de un pequeño juego durante el fin de semana pueden convertirse en oportunidades para seguir en contacto con el idioma.
La clave está en encontrar aquellos momentos que encajen con cada familia y convertir el inglés en una parte más de su día a día.



