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El desarrollo lingüístico temprano en los niños (parte II)

Esta es la segunda parte de un artículo que trata del desarrollo del lenguaje en los niños y cómo pueden aprender fácilmente un segundo, tercer e incluso cuarto idioma. En esta ocasión comenzaremos examinando la importancia de la exposición al lenguaje.

Input = Output

Quizá recuerdes esta fórmula que presentamos en la Parte I, y que evidencia que si quieres que tu hijo sea bilingüe, debes exponerlo a múltiples idiomas tanto y tan a menudo como sea posible.

¿Quizás haya una niñera que pueda hablarles en su idioma nativo? Tal vez hay un centro infantil bilingüe cercano. Y no nos olvidemos de la abuela y el abuelo: si nacieron en otro país, ¿tal vez puedan hablar con el niño en su lengua materna?

Brindar exposición en varios idiomas es dar a tu hijo un regalo para toda la vida. Y ese regalo implica mucho más que un simple lenguaje: en realidad, estás desarrollando la plasticidad de su cerebro, o lo que es lo mismo, su capacidad para cambiar y adaptarse, y todos sabemos lo importante que es eso. En pocas palabras, nada desarrolla el cerebro más que aprender otro idioma, o dos, o incluso tres más. Hay estudios que, de hecho, han demostrado los múltiples beneficios de aprender numerosos idiomas, desde mejorar la concentración y la memoria hasta evitar la demencia en el futuro.

Cómo y cuándo corregir errores

Este es un gran problema para muchos padres, y a menudo me preguntan sobre la forma correcta de corregir a un niño que está aprendiendo a hablar. No existe una regla para cada niño o cada circunstancia, pero una guía general, especialmente para los primeros años, sería prestar mucha más atención a lo que entra en su hijo que a lo que sale. Asegúrate de que las cosas entran de forma correcta, puesto que, con probabilidad, eso mismo es lo que va a salir.

Conexión entre padres e hijos

Lo último que veremos en este artículo es la importancia de la relación adulto-niño. El desarrollo temprano del lenguaje ocurre cuando hay confianza, amor y conexión entre ambos. Después nacer, comienza a suceder una interacción notable entre el bebé y sus padres: tú hablas, y el bebé responde imitándote. Entonces sucede que los padres muestran empatía, imitando las expresiones del niño. Es algo de lo que no te das cuenta, pero lo estás haciendo, y esto continúa, en ambas direcciones, construyendo la conexión entre vosotros, lo que apoya su desarrollo del lenguaje.

A medida que el niño crece, esta relación se incrementa, y esta interacción de expresiones faciales se transforma en comunicación verbal. Y aquí es donde leerle al niño puede tener múltiples objetivos. Si no te obsesionas demasiado con lo que está impreso en la página, el tiempo de lectura puede convertirse en un trampolín para conversaciones enriquecedoras.

Cuando leo a Ria, mi nieta, ella tiene un millón de preguntas. Hace poco le leí una historia encantadora sobre un ratón que era tan pequeño que nadie más en la jungla se dio cuenta de que estaba allí. Era un libro maravilloso, pero lo que realmente capturó a Ria fueron los vendajes en la cola del ratón. Qué le había pasado a su cola, eso es lo que quería saber. Le expliqué que el elefante había pisado su cola y la cebra se había sentado sobre ella. Debe haberme hecho la misma pregunta docenas de veces, porque eso es lo que le intriga. E incluso si sus preguntas no tuvieran relevancia para la historia, no habría importado, porque ella estaba metida en el libro, y estaba preocupada por lo que iba a suceder, y por relacionarlo con su propia vida. Lo más importante de todo es que se convirtió en un catalizador para nuestra conversación, a través de la cual se alimenta su capacidad de comprender y expresar el lenguaje.

Conclusión

Nunca es demasiado temprano para comenzar a exponer a su hijo a más de un idioma. Cuanto antes mejor, porque la ventana para aprender un idioma a nivel de la lengua materna permanece abierta solo hasta la edad de siete años. Al hacerlo, estás ayudando a desarrollar el cerebro de tu hijo para toda la vida, y de una manera que se extiende mucho más allá del mero aprendizaje de idiomas. Le está ayudando a ser más tolerantes con los demás y a desarrollar la capacidad de conceptos más ricos, que les acompañará todos los días de su vida.

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El desarrollo lingüístico temprano en los niños (parte II)

Esta es la segunda parte de un artículo que trata del desarrollo del lenguaje en los niños y cómo pueden aprender fácilmente un segundo, tercer e incluso cuarto idioma. En esta ocasión comenzaremos examinando la importancia de la exposición al lenguaje.

Input = Output

Quizá recuerdes esta fórmula que presentamos en la Parte I, y que evidencia que si quieres que tu hijo sea bilingüe, debes exponerlo a múltiples idiomas tanto y tan a menudo como sea posible.

¿Quizás haya una niñera que pueda hablarles en su idioma nativo? Tal vez hay un centro infantil bilingüe cercano. Y no nos olvidemos de la abuela y el abuelo: si nacieron en otro país, ¿tal vez puedan hablar con el niño en su lengua materna?

Brindar exposición en varios idiomas es dar a tu hijo un regalo para toda la vida. Y ese regalo implica mucho más que un simple lenguaje: en realidad, estás desarrollando la plasticidad de su cerebro, o lo que es lo mismo, su capacidad para cambiar y adaptarse, y todos sabemos lo importante que es eso. En pocas palabras, nada desarrolla el cerebro más que aprender otro idioma, o dos, o incluso tres más. Hay estudios que, de hecho, han demostrado los múltiples beneficios de aprender numerosos idiomas, desde mejorar la concentración y la memoria hasta evitar la demencia en el futuro.

Cómo y cuándo corregir errores

Este es un gran problema para muchos padres, y a menudo me preguntan sobre la forma correcta de corregir a un niño que está aprendiendo a hablar. No existe una regla para cada niño o cada circunstancia, pero una guía general, especialmente para los primeros años, sería prestar mucha más atención a lo que entra en su hijo que a lo que sale. Asegúrate de que las cosas entran de forma correcta, puesto que, con probabilidad, eso mismo es lo que va a salir.

Conexión entre padres e hijos

Lo último que veremos en este artículo es la importancia de la relación adulto-niño. El desarrollo temprano del lenguaje ocurre cuando hay confianza, amor y conexión entre ambos. Después nacer, comienza a suceder una interacción notable entre el bebé y sus padres: tú hablas, y el bebé responde imitándote. Entonces sucede que los padres muestran empatía, imitando las expresiones del niño. Es algo de lo que no te das cuenta, pero lo estás haciendo, y esto continúa, en ambas direcciones, construyendo la conexión entre vosotros, lo que apoya su desarrollo del lenguaje.

A medida que el niño crece, esta relación se incrementa, y esta interacción de expresiones faciales se transforma en comunicación verbal. Y aquí es donde leerle al niño puede tener múltiples objetivos. Si no te obsesionas demasiado con lo que está impreso en la página, el tiempo de lectura puede convertirse en un trampolín para conversaciones enriquecedoras.

Cuando leo a Ria, mi nieta, ella tiene un millón de preguntas. Hace poco le leí una historia encantadora sobre un ratón que era tan pequeño que nadie más en la jungla se dio cuenta de que estaba allí. Era un libro maravilloso, pero lo que realmente capturó a Ria fueron los vendajes en la cola del ratón. Qué le había pasado a su cola, eso es lo que quería saber. Le expliqué que el elefante había pisado su cola y la cebra se había sentado sobre ella. Debe haberme hecho la misma pregunta docenas de veces, porque eso es lo que le intriga. E incluso si sus preguntas no tuvieran relevancia para la historia, no habría importado, porque ella estaba metida en el libro, y estaba preocupada por lo que iba a suceder, y por relacionarlo con su propia vida. Lo más importante de todo es que se convirtió en un catalizador para nuestra conversación, a través de la cual se alimenta su capacidad de comprender y expresar el lenguaje.

Conclusión

Nunca es demasiado temprano para comenzar a exponer a su hijo a más de un idioma. Cuanto antes mejor, porque la ventana para aprender un idioma a nivel de la lengua materna permanece abierta solo hasta la edad de siete años. Al hacerlo, estás ayudando a desarrollar el cerebro de tu hijo para toda la vida, y de una manera que se extiende mucho más allá del mero aprendizaje de idiomas. Le está ayudando a ser más tolerantes con los demás y a desarrollar la capacidad de conceptos más ricos, que les acompañará todos los días de su vida.