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El origen de Halloween y cómo celebrarlo (en inglés) con niños

Halloween se celebra la víspera de Todos los Santos y es una de las fiestas preferidas de los más pequeños. El hecho de incluir disfraces, sustos y dulces, ha hecho que cada vez sea más destacada en nuestro calendario festivo. Pero, ¿cuál es su origen? Lo explicamos en este artículo y os damos además unas claves para que vuestra fiesta de Halloween con niños sea todo un éxito

Una celebración con raíces celtas 

Aunque en la actualidad puede considerarse una celebración internacional, Halloween (contracción de All Hallows’Eve, literalmente en español, “víspera de Todos los Santos”) tiene raíces europeas. Se cree que su origen son los festivales medievales de las cosechas, especialmente los celtas y, sobre todo, el festival gaélico de Samhain, el más importante del período pagano en Europa hasta su conversión al cristianismo. Una celebración que, posteriormente, la iglesia primitiva vinculó a la celebración de Todos los Santos. Recordemos que la religión católica suele festejar también las vísperas de las grandes celebraciones, como Navidad, Pascua o Pentecostés. 

La celebración de Halloween actual está influenciada por las creencias y las costumbres de los países celtas. Samhain significa literalmente “fin del verano” y, por tanto, la llegada de la estación oscura. Según los antiguos celtas, éste era el momento en el que la línea que une a este mundo con el de los muertos se estrechaba, permitiendo a los espíritus pasar a través, tanto a los buenos como a los malévolos. Por ello se celebraba homenajeando a los ancestros familiares en una celebración que incluía comida y bebida, y también alejando a los espíritus dañinos con trajes y máscaras de apariencia maligna, para ahuyentarlos.  

Debido al origen celta de parte del territorio español, en zonas como Galicia, Asturias, Euskadi o Navarra hay un número considerable de tradiciones relacionadas con espíritus, como las “meigas”, la “Santa Compaña” o los aquelarres. De hecho, hoy en día se celebra con gran arraigo el Samhain o Samaín (adaptación al gallego de la palabra gaélica) en algunas de las ciudades y pueblos de Galicia, como A Coruña, Ferrol, Cedeira, etc.

Halloween se celebra actualmente en la mayoría de países de habla inglesa, sobre todo Estados Unidos, Canadá, Irlanda y el Reino Unido, aunque cada vez es más importante en otros países no angloparlantes como España o, incluso, Japón, donde los aliados llevaron la celebración después de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos ha alcanzado su popularidad actual por la gran población irlandesa que emigró en los siglos XVIII y sobre todo XIX, huyendo de “La Gran Hambruna” que asoló su país.  

Fueron los irlandeses emigrantes los que instauraron la tradición de la calabaza iluminada, porque querían emular la historia de Jack, un irlandés tacaño y pendenciero, que fue condenado a vagar en la oscuridad entre el cielo y el infierno, pero que consiguió un nabo hueco que convirtió en linterna. Como en Estados Unidos los nabos no eran tan abundantes como las calabazas, el vegetal se cambió para poder continuar con la celebración. De ahí el nombre de “Jack-o-lantern”, abreviación de “Jack of the lantern”, que significa “Jack, el de la linterna”. 

También el origen del “truco o trato” (“Trick or Treating” en inglés) es una leyenda de origen céltico, según la cual no sólo los espíritus de los difuntos son libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes de todos los reinos espirituales. Entre ellos, se dice que había uno terrible que iba de casa en casa pidiendo “truco o trato”, y la leyenda dice que era mejor hacer un trato, porque si no era así, el maligno usaría sus poderes para hacer su “truco”, que consistía en maldecir la casa y a todos sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios, como enfermar a la familia, matar al ganado o quemar la propia vivienda. Esta celebración hoy se llama “Trick or Treat”, “truco o dulce”, porque son los niños los que van a las casas pidiendo caramelos y, si no los consiguen, pueden hacer bromas o sustos, como lanzar huevos contra la puerta. 

En el plano gastronómico, es tradición el consumo de alimentos de temporada, como las manzanas, las castañas o la calabaza, y así encontramos, en el caso español, delicias como los buñuelos de viento, los huesos de santo, los panellets o los tostones. 

Cómo celebrar el Halloween con niños (y aprender inglés) 

La fiesta de Halloween puede ser ideal para celebrarla con niños. De hecho, es una celebración que se puede adaptar a personas de todas las edades. Por ejemplo, si los niños son muy pequeños, optaremos por una decoración y unos disfraces menos terroríficos, para no asustarlos demasiado. A continuación, nuestros consejos para que el próximo Halloween resulte todo un éxito familiar. Y, por supuesto, aprovecharemos todos los pasos para comentar el vocabulario en inglés (bruja-witch, demonio-demon, monstruo-monster, fantasma-ghost, etc.) y repasar el origen celta de la celebración. 

1. Disfrazarse. Los disfraces tradicionales son los relacionados con la muerte o los espíritus malignos, como los de brujas, demonios, esqueletos, fantasmas o monstruos, aunque en el caso de los más pequeños, también se aceptan otros más “agradables”, como los de piratas o bailarinas.  

2. Decorar la casa con motivos terroríficos, como arañas, fantasmas, calaveras y, cómo no, las linternas de calabaza. Podéis hacer manualidades decorativas con vuestros hijos los días previos, ¡animaos! 

3. Preparar comida y bebida con la misma temática. Vale la pena que sean recetas sencillas para poderlas preparar con niños. Sólo el momento cocina ya valdrá la pena. Por ejemplo, podemos hacer “bebidas de sangre” con zumo de granada, incluso les podemos añadir “ojos” que haremos con cubitos de hielo redondos con un arándano. Referente a la comida, tenemos muchas ideas fáciles y saludables que podemos elaborar, como las naranjas decoradas como calabazas, los plátanos “fantasma” con ojos de chocolate, las “momias” de jamón y queso o los sándwiches “tumbas” con sobrasada y kétchup. 

4. Ambientar la casa con música de miedo. Por ejemplo, el tema “Thriller” de Michael Jackson es un clásico ideal para los adolescentes. En el caso de tener peques en casa, las canciones infantiles de Halloween son la mejor opción. Y, si son en inglés, mejor que mejor. 

5. Ver una peli de terror. En el caso de los niños más mayores, recomendamos “Nightmare before Christmas” de Tim Burton, o, si buscáis algo más corto, el vídeo de la primera canción del film, “This is Halloween”. Para los peques, el corto de “Room on the broom”, sobre el cuento original de Julia Donaldson ilustrado por Axel Scheffler, siempre triunfa. En este caso, las versiones originales serán ideales para reforzar el inglés. 

6. Contar historias de miedo. Podemos inspirarnos en la tradición celta española, aunque en el caso de los niños más pequeños, podemos leerles un cuento para que pierdan el miedo a las historias de fantasmas, a la oscuridad, las arañas y los murciélagos, y se conviertan en algo divertido: el fantástico, “Where’s My Mummy?”, de Carolyn Crimi con ilustraciones de John Manders. 

7. Y, sobre todo, abastecerse bien de caramelos y dulces, también sin azúcar, sin gluten y sin lactosa, para poder atender a todos los nenes que llamen a vuestra puerta. ¡No querréis que se llene de huevos o espuma de afeitar! 

En un próximo post os daremos ideas DIY (Do It Yourself) para preparar nuestros propios disfraces y la decoración de casa para Halloween, ¡no os lo perdáis! 

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El origen de Halloween y cómo celebrarlo (en inglés) con niños

Halloween se celebra la víspera de Todos los Santos y es una de las fiestas preferidas de los más pequeños. El hecho de incluir disfraces, sustos y dulces, ha hecho que cada vez sea más destacada en nuestro calendario festivo. Pero, ¿cuál es su origen? Lo explicamos en este artículo y os damos además unas claves para que vuestra fiesta de Halloween con niños sea todo un éxito

Una celebración con raíces celtas 

Aunque en la actualidad puede considerarse una celebración internacional, Halloween (contracción de All Hallows’Eve, literalmente en español, “víspera de Todos los Santos”) tiene raíces europeas. Se cree que su origen son los festivales medievales de las cosechas, especialmente los celtas y, sobre todo, el festival gaélico de Samhain, el más importante del período pagano en Europa hasta su conversión al cristianismo. Una celebración que, posteriormente, la iglesia primitiva vinculó a la celebración de Todos los Santos. Recordemos que la religión católica suele festejar también las vísperas de las grandes celebraciones, como Navidad, Pascua o Pentecostés. 

La celebración de Halloween actual está influenciada por las creencias y las costumbres de los países celtas. Samhain significa literalmente “fin del verano” y, por tanto, la llegada de la estación oscura. Según los antiguos celtas, éste era el momento en el que la línea que une a este mundo con el de los muertos se estrechaba, permitiendo a los espíritus pasar a través, tanto a los buenos como a los malévolos. Por ello se celebraba homenajeando a los ancestros familiares en una celebración que incluía comida y bebida, y también alejando a los espíritus dañinos con trajes y máscaras de apariencia maligna, para ahuyentarlos.  

Debido al origen celta de parte del territorio español, en zonas como Galicia, Asturias, Euskadi o Navarra hay un número considerable de tradiciones relacionadas con espíritus, como las “meigas”, la “Santa Compaña” o los aquelarres. De hecho, hoy en día se celebra con gran arraigo el Samhain o Samaín (adaptación al gallego de la palabra gaélica) en algunas de las ciudades y pueblos de Galicia, como A Coruña, Ferrol, Cedeira, etc.

Halloween se celebra actualmente en la mayoría de países de habla inglesa, sobre todo Estados Unidos, Canadá, Irlanda y el Reino Unido, aunque cada vez es más importante en otros países no angloparlantes como España o, incluso, Japón, donde los aliados llevaron la celebración después de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos ha alcanzado su popularidad actual por la gran población irlandesa que emigró en los siglos XVIII y sobre todo XIX, huyendo de “La Gran Hambruna” que asoló su país.  

Fueron los irlandeses emigrantes los que instauraron la tradición de la calabaza iluminada, porque querían emular la historia de Jack, un irlandés tacaño y pendenciero, que fue condenado a vagar en la oscuridad entre el cielo y el infierno, pero que consiguió un nabo hueco que convirtió en linterna. Como en Estados Unidos los nabos no eran tan abundantes como las calabazas, el vegetal se cambió para poder continuar con la celebración. De ahí el nombre de “Jack-o-lantern”, abreviación de “Jack of the lantern”, que significa “Jack, el de la linterna”. 

También el origen del “truco o trato” (“Trick or Treating” en inglés) es una leyenda de origen céltico, según la cual no sólo los espíritus de los difuntos son libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes de todos los reinos espirituales. Entre ellos, se dice que había uno terrible que iba de casa en casa pidiendo “truco o trato”, y la leyenda dice que era mejor hacer un trato, porque si no era así, el maligno usaría sus poderes para hacer su “truco”, que consistía en maldecir la casa y a todos sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios, como enfermar a la familia, matar al ganado o quemar la propia vivienda. Esta celebración hoy se llama “Trick or Treat”, “truco o dulce”, porque son los niños los que van a las casas pidiendo caramelos y, si no los consiguen, pueden hacer bromas o sustos, como lanzar huevos contra la puerta. 

En el plano gastronómico, es tradición el consumo de alimentos de temporada, como las manzanas, las castañas o la calabaza, y así encontramos, en el caso español, delicias como los buñuelos de viento, los huesos de santo, los panellets o los tostones. 

Cómo celebrar el Halloween con niños (y aprender inglés) 

La fiesta de Halloween puede ser ideal para celebrarla con niños. De hecho, es una celebración que se puede adaptar a personas de todas las edades. Por ejemplo, si los niños son muy pequeños, optaremos por una decoración y unos disfraces menos terroríficos, para no asustarlos demasiado. A continuación, nuestros consejos para que el próximo Halloween resulte todo un éxito familiar. Y, por supuesto, aprovecharemos todos los pasos para comentar el vocabulario en inglés (bruja-witch, demonio-demon, monstruo-monster, fantasma-ghost, etc.) y repasar el origen celta de la celebración. 

1. Disfrazarse. Los disfraces tradicionales son los relacionados con la muerte o los espíritus malignos, como los de brujas, demonios, esqueletos, fantasmas o monstruos, aunque en el caso de los más pequeños, también se aceptan otros más “agradables”, como los de piratas o bailarinas.  

2. Decorar la casa con motivos terroríficos, como arañas, fantasmas, calaveras y, cómo no, las linternas de calabaza. Podéis hacer manualidades decorativas con vuestros hijos los días previos, ¡animaos! 

3. Preparar comida y bebida con la misma temática. Vale la pena que sean recetas sencillas para poderlas preparar con niños. Sólo el momento cocina ya valdrá la pena. Por ejemplo, podemos hacer “bebidas de sangre” con zumo de granada, incluso les podemos añadir “ojos” que haremos con cubitos de hielo redondos con un arándano. Referente a la comida, tenemos muchas ideas fáciles y saludables que podemos elaborar, como las naranjas decoradas como calabazas, los plátanos “fantasma” con ojos de chocolate, las “momias” de jamón y queso o los sándwiches “tumbas” con sobrasada y kétchup. 

4. Ambientar la casa con música de miedo. Por ejemplo, el tema “Thriller” de Michael Jackson es un clásico ideal para los adolescentes. En el caso de tener peques en casa, las canciones infantiles de Halloween son la mejor opción. Y, si son en inglés, mejor que mejor. 

5. Ver una peli de terror. En el caso de los niños más mayores, recomendamos “Nightmare before Christmas” de Tim Burton, o, si buscáis algo más corto, el vídeo de la primera canción del film, “This is Halloween”. Para los peques, el corto de “Room on the broom”, sobre el cuento original de Julia Donaldson ilustrado por Axel Scheffler, siempre triunfa. En este caso, las versiones originales serán ideales para reforzar el inglés. 

6. Contar historias de miedo. Podemos inspirarnos en la tradición celta española, aunque en el caso de los niños más pequeños, podemos leerles un cuento para que pierdan el miedo a las historias de fantasmas, a la oscuridad, las arañas y los murciélagos, y se conviertan en algo divertido: el fantástico, “Where’s My Mummy?”, de Carolyn Crimi con ilustraciones de John Manders. 

7. Y, sobre todo, abastecerse bien de caramelos y dulces, también sin azúcar, sin gluten y sin lactosa, para poder atender a todos los nenes que llamen a vuestra puerta. ¡No querréis que se llene de huevos o espuma de afeitar! 

En un próximo post os daremos ideas DIY (Do It Yourself) para preparar nuestros propios disfraces y la decoración de casa para Halloween, ¡no os lo perdáis!