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Cómo conseguir que los niños recojan sus juguetes y sean más organizados

Todos conocemos el valor del juego para los niños. Jugar es educativo, positivo para su desarrollo y muy divertido. Pero, ¿quién recoge después los juguetes? Para la mayoría de familias, esto puede suponer una fuente de estrés e, incluso, una de las peleas más habituales con los hijos. ¿Cómo conseguir que los niños recojan sus juguetes después de jugar? A continuación, nuestros consejos para conseguir que nuestros hijos sean más responsables. 

1. Armarse de paciencia. 

Imaginaos la escena: llegamos a casa tarde y cansados, y vemos que el salón o la habitación de los niños parece un campo de batalla. O, por el contrario, hemos estado con ellos toda la tarde, pero llega la hora del baño y la cena y está todo por recoger. Y también estamos cansados. ¿Cuál puede ser nuestra reacción? Respirar es la respuesta correcta. Respirar hondo y pensar en las prioridades. Qué hora es y qué deberíamos hacer ahora. E ir por partes. Tal vez con falta de tiempo no sea el mejor momento para enseñar a los niños a recoger, pero seguro que sin nos ven haciéndolo, se unirán para ayudar. Sobre todo, cuando son más pequeños, los niños son colaboradores natos. Aunque si les cuesta un poco, siempre podemos aprovechar el momento para una pequeña negociación: “yo las piezas pequeñas y tú las grandes, y después en la cena podrás tomar tu postre favorito”. 

2. Tener en cuenta la edad y el nivel madurativo de nuestros hijos. 

No podemos pedirle lo mismo a nuestro hijo de 3 años que al de 8. A partir de 7 años, los niños ya pueden ordenarse la habitación casi sin ayuda: hacerse la cama, organizar el escritorio o preparar la mochila. Pero es positivo que con 2 ó 3 años ya empecemos con la tarea de enseñarles a organizar y guardar sus juguetes. Los expertos recomiendan introducir las tareas domésticos antes de los 8 años, aunque nunca es tarde para empezar. De hecho, en un artículo anterior analizamos precisamente cuándo introducir cada tipo de tarea de casa

3. Dejarles aprender a su ritmo. 

¿Cuántas veces hemos recogido nosotros, los adultos, porque “lo hacemos más rápido”? Seguro que muchas. Pero tenemos que hacer un esfuerzo para disponer del tiempo necesario y que los niños puedan recoger a su ritmo. Si no practican, nunca aprenderán. Así que primero seremos nosotros los que tendremos a aprender a ser más pacientes. Debemos ser conscientes de que, si recogen los niños, seguramente no quedará todo completamente “a nuestro gusto”. Pero no caeremos en la rutina de corregirles todo el tiempo, debemos recordar que están aprendiendo y que poco a poco lo irán haciendo mejor. Si sólo destacamos la parte negativa, acabarán pensando que no pueden hacerlo bien, y no querrán seguir intentándolo. 

4. Facilitar la tarea a los niños. 

De nada sirve un armario enorme si los niños no llegan a los estantes superiores. Por ello, cuando diseñemos la habitación o el espacio de juegos de nuestros hijos, debemos tener en mente sus características y necesidades. Si queremos que sean ellos los que guarden y recojan, debemos elegir muebles bajos, con cajones fácilmente extraíbles. Con estanterías a su altura que les permita acceder a sus cuentos y juegos preferidos. También podemos etiquetar los cajones o las cestas que utilicemos para guardar los juguetes, y mejor si los niños también participan en este proceso. Entre todos se puede decidir qué cajones se destinarán a los legos, a los coches, a las pinturas y manualidades o a los puzles. La etiqueta puede ser una foto o un dibujo, que los nenes podrán colorear. Seguro que les hace más ilusión guardar las cosas si han elegido ellos el sitio. Podemos organizar por colores o tamaños, pero siempre contando con su aprobación. ¡Se trata de sus cosas! 

5. No perder la sonrisa, ¡recoger puede ser divertido! 

Aunque a veces nos cueste, debemos mantener una actitud positiva cuando ordenemos. Los niños deben percibir que recoger los juguetes es parte del juego. Ordenar debe ser un hábito, una rutina. Si nos ven ordenando enfadados y quejándonos, los percibirán como algo negativo que es mejor evitar. Lo ideal es pensar en ordenar cuando veamos que los niños empiezan a cansarse o a perder interés. Entonces podemos proponer juegos diferentes

a) Colocando las cestas en el centro de la habitación para practicar baloncesto mientras guardamos los peluches, algo fantástico a nivel psicomotriz, trabaremos la puntería y la coordinación. 

b) Hacer una competición para ver quién guarda más piezas. Aquí podemos repasar los números o los colores, por ejemplo, en inglés. O bien, utilizar sólo una mano, saltar a la pata coja, etc. 

c) Poner una canción divertida. Os proponemos el tema ‘Clean Up’ de nuestro canal de YouTube Helen Doron Song Club, diseñada precisamente para que los nenes recojan sus juguetes. 

7. No comprar demasiados juguetes. 

Cuando se trata de los niños, siempre es mejor calidad que cantidad. Debemos comprar los juguetes que sepamos que nos caben, que los podremos guardar fácilmente. Igual que no adquirimos un sofá demasiado grande para nuestro salón, tampoco compraremos más juguetes de los que podamos almacenar. Además, tampoco es conveniente que los niños tengan muchos juguetes: al final no sabrán con qué jugar y perderán el interés. Por ello, es importante elegir bien nuestros regalos. En un artículo anterior también os aconsejamos los mejores juguetes para los niños dependiendo de su edad

8. Constancia y refuerzo positivo. 

Recoger los juguetes y mantener el orden es el primer paso para conseguir que nuestros hijos sean responsables y autónomos. Y ello es fundamental para que se conviertan de mayores en adultos con éxito. Por ello, se trata de una tarea que no podemos dejar pasar, aunque tampoco conviene obsesionarse. Como en todo proceso educativo, la constancia y el refuerzo positivo serán fundamentales para conseguir nuestro objetivo. Que nos vean contentos, que les digamos lo bien que lo han hecho, así como una recompensa de vez en cuando, cuando el esfuerzo por su parte ha sido mayor, siempre serán recomendables. No hace falta que hagamos un gran regalo: decirles que leeréis un cuento juntos después de cenar, o que les vais a contar un chiste super divertido, pueden ser suficientes. Y, sobre todo, no desfallecer. No pensar que llegamos tarde o que los niños ya son demasiado mayores. ¡Nunca es tarde para aprender!

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Cómo conseguir que los niños recojan sus juguetes y sean más organizados

Todos conocemos el valor del juego para los niños. Jugar es educativo, positivo para su desarrollo y muy divertido. Pero, ¿quién recoge después los juguetes? Para la mayoría de familias, esto puede suponer una fuente de estrés e, incluso, una de las peleas más habituales con los hijos. ¿Cómo conseguir que los niños recojan sus juguetes después de jugar? A continuación, nuestros consejos para conseguir que nuestros hijos sean más responsables. 

1. Armarse de paciencia. 

Imaginaos la escena: llegamos a casa tarde y cansados, y vemos que el salón o la habitación de los niños parece un campo de batalla. O, por el contrario, hemos estado con ellos toda la tarde, pero llega la hora del baño y la cena y está todo por recoger. Y también estamos cansados. ¿Cuál puede ser nuestra reacción? Respirar es la respuesta correcta. Respirar hondo y pensar en las prioridades. Qué hora es y qué deberíamos hacer ahora. E ir por partes. Tal vez con falta de tiempo no sea el mejor momento para enseñar a los niños a recoger, pero seguro que sin nos ven haciéndolo, se unirán para ayudar. Sobre todo, cuando son más pequeños, los niños son colaboradores natos. Aunque si les cuesta un poco, siempre podemos aprovechar el momento para una pequeña negociación: “yo las piezas pequeñas y tú las grandes, y después en la cena podrás tomar tu postre favorito”. 

2. Tener en cuenta la edad y el nivel madurativo de nuestros hijos. 

No podemos pedirle lo mismo a nuestro hijo de 3 años que al de 8. A partir de 7 años, los niños ya pueden ordenarse la habitación casi sin ayuda: hacerse la cama, organizar el escritorio o preparar la mochila. Pero es positivo que con 2 ó 3 años ya empecemos con la tarea de enseñarles a organizar y guardar sus juguetes. Los expertos recomiendan introducir las tareas domésticos antes de los 8 años, aunque nunca es tarde para empezar. De hecho, en un artículo anterior analizamos precisamente cuándo introducir cada tipo de tarea de casa

3. Dejarles aprender a su ritmo. 

¿Cuántas veces hemos recogido nosotros, los adultos, porque “lo hacemos más rápido”? Seguro que muchas. Pero tenemos que hacer un esfuerzo para disponer del tiempo necesario y que los niños puedan recoger a su ritmo. Si no practican, nunca aprenderán. Así que primero seremos nosotros los que tendremos a aprender a ser más pacientes. Debemos ser conscientes de que, si recogen los niños, seguramente no quedará todo completamente “a nuestro gusto”. Pero no caeremos en la rutina de corregirles todo el tiempo, debemos recordar que están aprendiendo y que poco a poco lo irán haciendo mejor. Si sólo destacamos la parte negativa, acabarán pensando que no pueden hacerlo bien, y no querrán seguir intentándolo. 

4. Facilitar la tarea a los niños. 

De nada sirve un armario enorme si los niños no llegan a los estantes superiores. Por ello, cuando diseñemos la habitación o el espacio de juegos de nuestros hijos, debemos tener en mente sus características y necesidades. Si queremos que sean ellos los que guarden y recojan, debemos elegir muebles bajos, con cajones fácilmente extraíbles. Con estanterías a su altura que les permita acceder a sus cuentos y juegos preferidos. También podemos etiquetar los cajones o las cestas que utilicemos para guardar los juguetes, y mejor si los niños también participan en este proceso. Entre todos se puede decidir qué cajones se destinarán a los legos, a los coches, a las pinturas y manualidades o a los puzles. La etiqueta puede ser una foto o un dibujo, que los nenes podrán colorear. Seguro que les hace más ilusión guardar las cosas si han elegido ellos el sitio. Podemos organizar por colores o tamaños, pero siempre contando con su aprobación. ¡Se trata de sus cosas! 

5. No perder la sonrisa, ¡recoger puede ser divertido! 

Aunque a veces nos cueste, debemos mantener una actitud positiva cuando ordenemos. Los niños deben percibir que recoger los juguetes es parte del juego. Ordenar debe ser un hábito, una rutina. Si nos ven ordenando enfadados y quejándonos, los percibirán como algo negativo que es mejor evitar. Lo ideal es pensar en ordenar cuando veamos que los niños empiezan a cansarse o a perder interés. Entonces podemos proponer juegos diferentes

a) Colocando las cestas en el centro de la habitación para practicar baloncesto mientras guardamos los peluches, algo fantástico a nivel psicomotriz, trabaremos la puntería y la coordinación. 

b) Hacer una competición para ver quién guarda más piezas. Aquí podemos repasar los números o los colores, por ejemplo, en inglés. O bien, utilizar sólo una mano, saltar a la pata coja, etc. 

c) Poner una canción divertida. Os proponemos el tema ‘Clean Up’ de nuestro canal de YouTube Helen Doron Song Club, diseñada precisamente para que los nenes recojan sus juguetes. 

7. No comprar demasiados juguetes. 

Cuando se trata de los niños, siempre es mejor calidad que cantidad. Debemos comprar los juguetes que sepamos que nos caben, que los podremos guardar fácilmente. Igual que no adquirimos un sofá demasiado grande para nuestro salón, tampoco compraremos más juguetes de los que podamos almacenar. Además, tampoco es conveniente que los niños tengan muchos juguetes: al final no sabrán con qué jugar y perderán el interés. Por ello, es importante elegir bien nuestros regalos. En un artículo anterior también os aconsejamos los mejores juguetes para los niños dependiendo de su edad

8. Constancia y refuerzo positivo. 

Recoger los juguetes y mantener el orden es el primer paso para conseguir que nuestros hijos sean responsables y autónomos. Y ello es fundamental para que se conviertan de mayores en adultos con éxito. Por ello, se trata de una tarea que no podemos dejar pasar, aunque tampoco conviene obsesionarse. Como en todo proceso educativo, la constancia y el refuerzo positivo serán fundamentales para conseguir nuestro objetivo. Que nos vean contentos, que les digamos lo bien que lo han hecho, así como una recompensa de vez en cuando, cuando el esfuerzo por su parte ha sido mayor, siempre serán recomendables. No hace falta que hagamos un gran regalo: decirles que leeréis un cuento juntos después de cenar, o que les vais a contar un chiste super divertido, pueden ser suficientes. Y, sobre todo, no desfallecer. No pensar que llegamos tarde o que los niños ya son demasiado mayores. ¡Nunca es tarde para aprender!