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Las mejores anécdotas de nuestras clases de inglés para niños

Nuestra amplia experiencia de más de 35 años y el hecho de ser especialistas en la enseñanza del inglés desde edades muy tempranas, a partir de 3 meses, convierten a Helen Doron English en una fuente inagotable de anécdotas divertidas con nuestros alumnos. Momentos mágicos que hoy queremos compartir.

Desde pequeños, nuestros alumnos perciben su escuela de inglés como un espacio seguro y de confianza, donde poder expresarse libremente, gracias a los grupos reducidos, las clases preparadas con mimo y el hecho de compartirlas con sus papás en los primeros cursos.

Por ello, no es de extrañar que nuestros alumnos digan sus primeras palabras tanto en su lengua materna como en inglés. De hecho, a menudo algún papá o abuela nos han preguntado por el significado de la nueva palabra que dice su nene o nena.

Los abuelos, siempre tan especiales para los niños, han protagonizado más de una anécdota entrañable en nuestros centros. Eduardo Funcia, responsable de la academia Helen Doron English de Almería-Nueva Andalucía, nos cuenta que una abuela “nos llamaba por teléfono diciendo que es ‘una tontería’ enseñar inglés desde tan pequeños y luego, al pasar un año, nos trajo un ramo de flores para disculparse, alucinada con lo que sabía su nieto ya”.

Nuestra metodología, basada en el aprendizaje del inglés de forma natural a través del juego, ha sido fundamental para que los niños aprendan el inglés sin esfuerzo y casi sin darse cuenta. Silvia y Elena, de la academia Helen Doron English Montequinto, un barrio muy popular de Dos Hermanas, en Sevilla, nos cuentan que “un alumno suyo de unos ocho años dijo un día en clase, de repente, ‘¡pero si estamos aprendiendo inglés!’, porque no se daba cuenta. Y otro de Teen English, que abrió el libro y dijo ‘¡anda, pero si los juegos son los ejercicios del libro!’, después de una hora de clase charlando y haciendo juegos.”

Cuando los nenes crecen, anécdotas que nos cuentan los padres, protagonizadas por sus hijos en las clases de inglés en el colegio, donde han impresionado a los profes, o también en algún viaje al extranjero, donde les han dado la enhorabuena por lo bien que hablan el idioma, son muy habituales. Elena nos cuenta que está muy orgullosa de sus alumnos que empezaron de bebés y que ahora tienen más de 10 años y un nivel de inglés increíble: “Recuerdo que una vez me dijo una alumna: “seño, llevo contigo desde los 8 meses. Te faltan 8 meses para ser mi madre”.

De hecho, para Carmen Pagán, filóloga inglesa y responsable de Helen Doron English Murcia Centro, “el contacto con los niños y las familias es lo que personalmente más me enriquece y da sentido a todo lo que hacemos”. De hecho, a Carmen le gusta destacar la respuesta que tuvieron los padres durante el confinamiento, cuando pasamos a dar todas nuestras clases online, incluso las de bebés: “Para este grupo de edad, por la mañana enviábamos a las familias un listado de juguetes y objetos de casa que debían preparar para esa tarde. Y después de las clases, las mamás me enviaban vídeos de los niños interactuando con su ‘teacher’, como si siguieran en la clase presencial y no estuvieran separados por una pantalla. La verdad es que era muy emocionante verlos y escucharlos y aunque requería un esfuerzo, la recompensa y la satisfacción por el trabajo bien hecho era mucho mayor.”

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Las mejores anécdotas de nuestras clases de inglés para niños

Nuestra amplia experiencia de más de 35 años y el hecho de ser especialistas en la enseñanza del inglés desde edades muy tempranas, a partir de 3 meses, convierten a Helen Doron English en una fuente inagotable de anécdotas divertidas con nuestros alumnos. Momentos mágicos que hoy queremos compartir.

Desde pequeños, nuestros alumnos perciben su escuela de inglés como un espacio seguro y de confianza, donde poder expresarse libremente, gracias a los grupos reducidos, las clases preparadas con mimo y el hecho de compartirlas con sus papás en los primeros cursos.

Por ello, no es de extrañar que nuestros alumnos digan sus primeras palabras tanto en su lengua materna como en inglés. De hecho, a menudo algún papá o abuela nos han preguntado por el significado de la nueva palabra que dice su nene o nena.

Los abuelos, siempre tan especiales para los niños, han protagonizado más de una anécdota entrañable en nuestros centros. Eduardo Funcia, responsable de la academia Helen Doron English de Almería-Nueva Andalucía, nos cuenta que una abuela “nos llamaba por teléfono diciendo que es ‘una tontería’ enseñar inglés desde tan pequeños y luego, al pasar un año, nos trajo un ramo de flores para disculparse, alucinada con lo que sabía su nieto ya”.

Nuestra metodología, basada en el aprendizaje del inglés de forma natural a través del juego, ha sido fundamental para que los niños aprendan el inglés sin esfuerzo y casi sin darse cuenta. Silvia y Elena, de la academia Helen Doron English Montequinto, un barrio muy popular de Dos Hermanas, en Sevilla, nos cuentan que “un alumno suyo de unos ocho años dijo un día en clase, de repente, ‘¡pero si estamos aprendiendo inglés!’, porque no se daba cuenta. Y otro de Teen English, que abrió el libro y dijo ‘¡anda, pero si los juegos son los ejercicios del libro!’, después de una hora de clase charlando y haciendo juegos.”

Cuando los nenes crecen, anécdotas que nos cuentan los padres, protagonizadas por sus hijos en las clases de inglés en el colegio, donde han impresionado a los profes, o también en algún viaje al extranjero, donde les han dado la enhorabuena por lo bien que hablan el idioma, son muy habituales. Elena nos cuenta que está muy orgullosa de sus alumnos que empezaron de bebés y que ahora tienen más de 10 años y un nivel de inglés increíble: “Recuerdo que una vez me dijo una alumna: “seño, llevo contigo desde los 8 meses. Te faltan 8 meses para ser mi madre”.

De hecho, para Carmen Pagán, filóloga inglesa y responsable de Helen Doron English Murcia Centro, “el contacto con los niños y las familias es lo que personalmente más me enriquece y da sentido a todo lo que hacemos”. De hecho, a Carmen le gusta destacar la respuesta que tuvieron los padres durante el confinamiento, cuando pasamos a dar todas nuestras clases online, incluso las de bebés: “Para este grupo de edad, por la mañana enviábamos a las familias un listado de juguetes y objetos de casa que debían preparar para esa tarde. Y después de las clases, las mamás me enviaban vídeos de los niños interactuando con su ‘teacher’, como si siguieran en la clase presencial y no estuvieran separados por una pantalla. La verdad es que era muy emocionante verlos y escucharlos y aunque requería un esfuerzo, la recompensa y la satisfacción por el trabajo bien hecho era mucho mayor.”